¿Y si todos fueran libertarios?

Por José Fernando Orellana Wer

¿Quién no querría menos coerción del gobierno y más libertad? ¿Quién no considera que “todos los hombres son creados iguales y poseen  derechos inalienables, que entre éstos están la vida , libertad y la búsqueda de la felicidad” como dijo Thomas Jefferson? La mayor parte de personas lo creen y están mas cerca de ser libertarios de lo que se imaginan. El libertario insiste en la libertad personal, un gobierno limitado y un sistema económico laissez faire. Hablemos un poco sobre por qué alguien debería ser libertario.

En primer lugar, vamos a discutir el amor del libertario por la libertad individual. La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que para ser libre, se debe poder elegir lo que quieres hacer con tu vida y cuándo hacerlo. Los libertarios se esfuerzan para conseguir mediante su propio esfuerzo el mejor de los mundos – un abundante mundo libre, tranquilo, donde cada individuo tenga la máxima oportunidad de perseguir sus sueños y alcanzar su pleno potencial. Con la ausencia de limitaciones coercitivas, una sociedad sería fuente de armonía, abundancia y tendría la libertad de elegir su propio destino. La mejor manera de resumir el punto sobre la libertad personal es el siguiente: los libertarios creemos que cada persona es dueña de su propia vida y de su propiedad y que tiene el derecho de tomar sus propias decisiones en cuanto a la forma en que vive su vida -mientras respete el derecho de los demás a hacer lo mismo y sus acciones no repercutan negativamente en la vida de otros.

Esto nos lleva a cómo los libertarios vemos la economía. Nosotros creemos en la libertad económica tanto como lo hacemos sobre la libertad personal. Promovemos el libre mercado en el que la única intervención del estado consista proteger los derechos individuales y la propiedad privada. Una economía que tiene una tremenda movilidad ascendente en la que se puede nacer en la miseria y morir en la cumbre del éxito. Aquí es donde aparece un famoso grito de guerra de los libertarios- laissez faire. Según la leyenda esta frase viene de cuando Louis XV se dirigió a un a un grupo de comerciantes, diciéndoles “¿Cómo puedo ayudarles?” Ellos respondieron: “Laisseznous faire, laissez passer-nous. Le monde va de lui-même”. (“Dejanos hacer, dejanos en paz. El mundo funciona por sí mismo”.)
Esta fue una declaración muy fuerte en el siglo XVIII. Esta premisa expresada con valentía nos dice que el mundo es libre y funciona bien hasta que los hombres interfieren en los que no tienen por qué. El mundo no necesita un gobernante; necesita la libertad de ser lo que el mercado necesita que sea. Se ha demostrado a lo largo de la historia que los momentos más prósperos han sido cuando ha habido la menor interferencia con la libertad personal y cuando las regulaciones fueron las mínimas.

Pasando por la libertad economica e individual llegamos al gobierno limitado. Podemos encontrar los inicios del gobierno limitado, y otros ideales libertarios, en el libro “Tao Te Ching”. Se cree que fue escrito en el siglo VI aC por Lao-tzu, a quien se considera el primer libertario registrado en la historia. He aquí unos versos magistrales del libro:

“Cuantas más prohibiciones haya,
cuanto más pobre la gente va a ser.

Cuantas más leyes se promulguen,
más ladrones y bandidos habrá” .

Hoy la situacion no es diferente. Al igual que no podemos gravarnos a nosotros mismos en la prosperidad, no podemos legislarnos a nosotros mismos en el éxito y la felicidad. Lo mejor y más eficiente a lo largo de la historia ha sido vivir y dejar vivir. Como Lao-tzu también dice: “La gente se muere de hambre, porque los de arriba comen demasiados granos en impuestos. Esa es la única razón por la que se mueren de hambre. Las personas son difíciles de mantener en orden porque sus superiores interfieren en sus relaciones. Esa es la única razón por la que son tan difíciles de mantener en orden”. Cuando el mundo se deje a sus propias leyes naturales, el hombre encontrará la armonía. Cuando el gobierno se limite a las funciones para las que fue creado, a proteger a los individuos de el abuso sobre su libertad, propiedad o vida por parte de otros, podremos alcanzar la prosperidad.

¿No deberia ser el vivir en paz y armonía, la meta de toda persona moral y ética? El Libertario cree que sí. Así, el liberalismo es una combinación de libertad, responsabilidad y tolerancia. La libertad nos permite vivir la vida que elegimos vivir. Con la libertad viene la responsabilidad de no iniciar el uso de la fuerza contra los demás, excepto en momentos de defensa personal. Con la responsabilidad viene la tolerancia para poder honrar y respetar las decisiones de vida de los demás, no importa quiénes son o en qué creen.

¿Cuál es el futuro para el libertario? Bueno, una cosa está clara para mí. Estamos en el fin del mundo tal como lo conocemos. Nuestros nietos obtendrán su orden por métodos inimaginables; nuestro legado para ellos debe ser un paisaje virtual abierto a todas las posibilidades que puedan probar. Seamos antepasados ​​para ellos tan grandes como Jefferson y Montesquieu lo son para nosotros. Dejemoles la libertad. Ellos decidiran que tan valientes son para mantenerla. Y por último, entendamos que no somos propiedad de nadie ni otros son de nuestra propiedad. Ningún hombre es un medio sacrificable para los fines de otro, por muy ‘loables’ que sean los fines.

Imagen tomada de Taxation is Theft con fines ilustrativos

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