Existe, es real, es posible

El presente artículo fue publicado en elPeriódico el 11 de julio de 2015.

Tuvieron que pasar 2 mil 289 años para que alguien de la talla de Aristóteles volviera a habitar nuestro planeta. Alisa Zinov’yevna Rosenbaum, más conocida como Ayn Rand, dedicó su vida a desarrollar un sistema filosófico que afirma que no hay propósito más grande para el hombre que alcanzar su propia felicidad, el Objetivismo.

En la Objectivist Summer Conference junto a Andrew Bernstein (centro) y mi amigo Conrado Ducas (izquierda).

En la Objectivist Summer Conference junto a el autor Andrew Bernstein (centro) y mi amigo Conrado Ducas (izquierda).

Los objetivistas afirmamos que la realidad es absoluta. Las ideas de los individuos pueden o no, ser acordes a los hechos de la realidad pero esta no está sujeta a sus deseos o caprichos. Cualquiera puede creer que hay un unicornio protegiendo la Tierra pero eso no hará que exista. La única evidencia de que algo existe se puede encontrar en la naturaleza, siendo esta la suma de todo lo que es. Es decir, todo lo que puede ser percibido por nuestra conciencia y posee una identidad específica. Aceptar la naturaleza de la realidad nos permite adquirir conocimiento y actuar según sus leyes para alcanzar nuestras metas.

Percibimos la realidad a través de nuestros sentidos y es la razón el único medio que nos permite adquirir conocimiento y sobrevivir. Esta facultad funciona a base de observaciones que se someten a leyes lógicas que identifican contradicciones y nos permiten formar conceptos. Así, aprendemos sobre nosotros y nuestro entorno. Mientras el individuo elija usar la razón, podrá determinar los valores que necesita producir para vivir y ser feliz. De otra forma, muere o vive como parásito de quienes la utilizan.

Aceptamos la realidad como un absoluto que podemos conocer a través de la razón, pero eso no basta para guiar nuestra acción. Para alcanzar nuestros valores necesitamos un código de principios como base de nuestras decisiones. Un sistema que nos permitirá alcanzar nuestra felicidad sí y solo sí, fijamos nuestra vida como estándar de valor. De esa forma, toda decisión que tomemos será racionalmente egoísta pues actuaremos según nuestro propio interés para ser los beneficiarios de nuestra acción.

Pero para promover nuestra vida debemos ser libres de hacerlo. Por ello se debe establecer un gobierno que proteja a los individuos del uso de la fuerza por parte de otros. Así, toda relación en sociedad es voluntaria y el fin de toda cooperación es el intercambio de valores para el beneficio mutuo. Esto solo es posible bajo un sistema político capitalista donde la protección de los derechos individuales es el único deber del Estado.

En estos días, tuve la oportunidad de participar en la Conferencia Objetivista de Verano junto a más de 400 individuos que sabemos que la filosofía desarrollada por Rand es la única que promueve la vida del hombre en la Tierra, que sigue viva y que nos hace recordar que, como escribió en su novela La Rebelión de Atlas, el mundo que deseamos “puede ser conquistado. Existe, es real, es posible”, es nuestro. Solo hace falta pensar.

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