Los malditos empresarios

El presente artículo fue publicado el 14 de mayo de 2016 en República.GT

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“¡Es momento de que los malditos empresarios devuelvan algo de lo que le han quitado a la sociedad!”

¿Que devuelvan exactamente qué?

“¡Que devuelvan una parte de toda la riqueza que han acaparado!”

¿Así que consideras que la riqueza que ellos poseen es un regalo que tu como parte de la sociedad les has dado? ¿No te das cuenta de que la riqueza del buen empresario, del empresario que no se alía con el poder político para obtener rentas, es una recompensa que él ha ganado de la manera más justa y moral posible?

 

“¿Cómo puedes decir eso? ¡Eres un defensor de los cerdos capitalistas!”

¿Qué no ves que cada centavo que ese empresario capitalista al que le compraste tu teléfono móvil no es producto de un regalo que tu le hiciste, sino del intercambio que ambos voluntariamente hicieron cuando tu valoraste más el celular que los Quetzales que le entregaste por él, de la misma forma en que él valoraba más los Quetzales que tu le diste que el celular que él te entregó a cambio? ¿No te das cuenta de que él no debe devolverte nada porque él no te quitó absolutamente nada?

 

Pero, pero, es que, hay miles de personas que viven en la lipidia mientras hay quienes llevan una vida de burgueses.”

¿Cómo hago para que entiendas que él puede vivir como vive gracias a que utilizó sus ventajas comparativas, las capacidades que él tenía y que otros no, para idear con su mente un objeto que ayudaba a las personas a comunicarse más fácilmente? ¿No te das cuenta de que el proceso económico no es un juego que suma cero? ¿No ves que en la medida en que el enriqueció a todos los que hoy tienen un celular fue la medida con la que él se enriqueció?

 

“¡Pero es que él no inventó el celular porque quisiera ayudar, era un pinche egoísta que solo quería encontrar una forma para saquear y así lo hizo!”

¿No has leído “La Riqueza de las Naciones”, el ensayo en el que Adam Smith enseña que no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés? ¿No te das cuenta que ese mismo interés propio que lo motivó a él a producir el celular, fue el que te motivó a ti a comprarlo? ¿O acaso tu hubieses estado anuente a entregarle al empresario de forma desinteresada los Quetzales que ese celular costaba sin que te lo entregaran? ¿O lo compraste solo porque te interesaba ampliar el tamaño de su cuenta bancaria?

 

“¡No es justo que el burgués obtenga grandes beneficios en su empresa mientras explota a sus trabajadores cuando no les paga la cantidad proporcional al trabajo necesario para producir las mercancías que la empresa comercializa!”

¿No te has dado cuenta de que no es el trabajo de los empleados lo que da valor a las mercancías sino su utilidad y escasez? ¿Puedes entender que tu celular no tiene valor como un atributo inherente a él sino que tiene valor por el uso que tu le das? ¿No estas consciente de que la multitud de individuos en la sociedad es la que adjudica un valor a los productos? En esta época los celulares son valorados por la sociedad, pero en el momento en que dejen de serlo porque se invente un producto mejor, será inútil el tiempo invertido en fabricarlos pues su valor será nulo. Es por la oferta y la demanda que una mercancía vale en el mercado.

 

“¡Eres un insensible defensor de la oligarquía! Tú no entiendes que el capitalista solo le paga al trabajador lo suficiente para que pueda seguir subsistiendo. El valor que el empleado genera, esa plusvalía, se la queda el capitalista. Es esa la base de su enriquecimiento. La acumulación de capital es producto de lo que no se le pagó al obrero, por lo que la inversión que el capitalista realiza en mejores técnicas y máquinas para generar más utilidadeses es a costa de  mantener a los trabajadores en la pobreza ?”

Ya te expliqué que el trabajo no es lo único que le da valor a las mercancías. Pero, ¿cómo va a ser posible que no te des cuenta de que la acumulación de capital no produce mayor miseria a los trabajadores, sino más altos niveles de vida y menos esfuerzo en el trabajo? ¡Tan solo mira a tu al rededor, hoy hasta el más pobre vive mejor que antes gracias a la labor productiva de los empresarios que han acumulado capital, se han arriesgado y lo han invertido! ¡El nivel de vida que tienes hoy es producto de la mente de los miles de empresarios a los que les reclamas y les pides que te devuelvan algo!

 

“¡Eres un mentiroso! ¡Las máquinas solo producen desempleo! ¡La innovación tecnológica es un medio capitalista para desechar al obrero y terminarlo de oprimir, condenándolo a vivir sometido a los azares del destino y la pobreza!”

Me aventuraría a decir que jamás en tu vida has emprendido algo, pero este no es el caso, continúa cuestionándote. ¿No te das cuenta de que la innovación tecnológica es una virtud más producto de la mente de esos “malvados capitalistas”? ¿No ves que estos hombres que idean una manera de reordenar los elementos de la realidad contribuyen a mejorar el nivel de vida de todos aquellos que no lo hacen porque no quieren o porque no tienen la capacidad de hacerlo? ¿Por qué digo lo anterior? Porque cuando el empresario descubre una nueva tecnología que puede suplantar el trabajo que realizan los hombres, no solo crea un nuevo valor sino permite crear más valor a quienes se dedicaban a hacer ese trabajo.  Los empleados podrán buscar nuevos trabajos en los que satisfagan necesidades más urgentes del mercado y eso permitirá que el circulo virtuoso de la innovación y  del  uso del conocimiento se mantenga para que la creación de valor nunca se detenga.

“Pero, pero….”

Hasta aquí llegaré. Solo te dejo con unas preguntas que el Juez Ricardo Rojas alguna vez planteó, tal vez así te cuestionas más. «En todas partes aparece gente exaltando el valor del trabajador, que produce mucho más de lo que le pagan, y que esa diferencia se la queda el maldito empresario. Si el mundo pareciera estar de acuerdo con esto desde hace un siglo: ¿Por qué entonces los trabajadores simplemente no se organizan para trabajar por su cuenta y eliminan al empresario, así obtienen todo el valor de su trabajo? ¿No sabrían por dónde canalizar su trabajo? ¿No tienen capital para invertir en la producción? ¿No saben cómo comercializar el producto de su trabajo?¿No están dispuestos a correr los riesgos del negocio?».

 

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Negociando con el Lobo

El presente artículo fue publicado el 11 de Agosto de 2017 en Lucidez Heterogénea.

Lucidez Heterogénea

Alejandro-Sinibaldi

Por José Fernando Orellana Wer

Si sobre algo podemos reflexionar a raíz del más reciente caso de corrupción llevado a tribunales por el Ministerio Publico y la CICIG, es sobre las consecuencias no deseadas que suele acarrear el no actuar con base en principios.

Actuar por principio implica pensar y conducirse partiendo de ideas que tomamos como fundamento para guiar nuestro pensamiento y curso de acción.Los principios no son ni reglas sin propósito, ni absolutos sin contexto, sino instrumentosque se aplican en el marco de una situación determinada. Es decir, se aplican con un propósito y tomando en cuenta todos los hechos relevantes.

Actuar por principio nos permite encontrar los medios más prácticos para alcanzar nuestros fines, y poderlos conservar. Es una falsa dicotomía esa de argüir que si uno actúa apegado a principios no se puede ser práctico en la toma de decisiones. Al contrario, únicamente con…

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La Hora del Planeta: 10 años Celebrando la Pobreza

Artículo publicado el 25 de marzo de 2017 en Lucidez Heterogénea

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Hoy, 25 de marzo a las 20:30 horas muchos apagarán sus luces por una hora como parte de unos espectáculos más deleznables organizados por el World Wide Fund for Nature.  Hoy, los anti-humanistas de miles de organizaciones “ecologistas” alrededor del mundo, triunfarán sobre la mente de aquellos que decidan someterse a la penitencia de permanecer una hora en la oscuridad como “una demostración masiva de preocupación por el medio ambiente”. 

Esta propaganda anti-humana no es más que una expresión más de marxismo cultural en la que la lucha ficticia no es entre burgueses y proletarios, sino entre el hombre y la naturaleza.La denominada Hora del Planeta, no es más que una manifestación anti-civilización promovida por sujetos que consideran que el hombre es un parásito que no es parte de la naturaleza y que constantemente lucha contra ella, buscando destruirla. Son millones los que ceden su mente ingenuamente ante los eslóganes anti-progreso, afianzando un sentimiento de culpa, por vivir en un estado de prosperidad y florecimiento.

El acto de apagar la luz por una hora, es un símbolo de anhelo de regresar al estado de salvajes incivilizados. Pero más allá de eso, es un insulto a todos los pobres del mundo.

Aparentemente, para los promotores de La Hora del Planeta, es divertido que al día de hoy sean millones de seres humanos los que están condenados a llenar sus pulmones de humo todas las noches de frío porque el único medio que tienen para calentarse, o para cocinar, es la quema de leña. Parece importarles poco que sean millones los que estén sometidos a la maldición de la oscuridad, sin la oportunidad de extender la vida de sus alimentos refrigerándolos, condenados a cuidados médicos primitivos porque a los centros de salud de sus comunidades no llega la energía eléctrica, sentenciados a vivir sin un grifo de agua en su casa porque no hay energía que permita transportarla hasta sus hogares, obligados disminuir su productividad debido a que trabajos que podrían realizarse mediante la implementación de energía eléctrica tienen que hacerse de forma manual, preocupados por la falta de higiene y las pocas alternativas de limpieza a las que tienen acceso

¿Acaso no es condenable el hecho de aclamar la virtud de no contar con electricidad, mientras millones de personas sobreviven en la pobreza anhelando acceso a energía eléctrica barata?

Y es que lo que es aun peor es que detrás de esta hora simbólica, también hay maliciosos intereses  políticos de ambientalistas que  plantean reducir el consumo de electricidad alrededor del mundo por mandato y subsidiar alternativas extremadamente costosas e ineficientes para su producción. O lo que es aun más mezquino, la agenda política que busca impedir a toda costa la generación de energías renovables cuando esto resulta rentable, como en es el caso de Guatemala,  en donde únicamente se aprovecha una tercera parte del potencial hidroeléctrico debido a que  organizaciones como CODECA financiadas por los ambientalistas de Madre Selva, impiden a toda costa la operación y establecimiento de las centrales de generación de energía hidroeléctrica, y por si fuera poco, logran detener la producción de energía bajo el amparo de fallos politizados de la Corte Suprema de Justicia. 

Hoy, no apagues la luz. Celebra el ingenio humano y la revolución constante en la que vivimos gracias a la energía eléctrica, invento que ha permitido sacar de la miseria a millones de personas. Ha sido la energía eléctrica  y la tecnología moderna, y no la inmoral propaganda anti-progreso,  lo que ha permitido a las sociedades desarrollar prácticas nuevas y más sostenibles, ayudando a las personas alrededor del mundo a ser más productivas al tiempo que conservan de  mejor manera sus recursos.

No celebremos la barbárica oscuridad, no nos avergoncemos de vivir como hombres civilizados, no sintamos culpa por vivir en la época más prospera en la historia de la humanidad, no promovamos la vida en la miseria y la pobreza, ¡encendamos la luz, promovamos la generación de riqueza dentro de un marco en el que se respeten los derechos individuales y celebremos el ingenio humano!

¡NO TE CALLES!

Artículo publicado el 4 de enero de 2017 en Lucidéz Heterogénea.

censurado.pngA través de la historia, uno de los pilares fundamentales de la Civilización Occidental más amenazados ha sido el de la libertad de expresión. Desde tiempos muy remotos, sus detractores han sido sujetos que le temen a la verdad,  la diseminación del conocimiento y/o a la responsabilidad de pensar por sí mismos.

Los antagonistas de hoy comparten el mismo perfil que el de los de ayer:  fundamentalistas religiosos (hoy en día particularmente de la religión islámica), líderes políticos dictatoriales y populistas, y muchedumbres con mentalidad de borrego que reclaman un pseudo-derecho a  no ser ofendidos, manifestando una especie confort intelectual y emocional que les lleva a creer que no es  el derecho a la libre expresión lo que se debe proteger, sino su “derecho” a estar libres de la expresión de otros.

La libertad de expresión es un principio derivado de la libertad intelectual, es este el derecho que salvaguarda la facultad que tenemos para transmitir ideas y adquirir conocimiento. De otra forma, sin libertad de expresarnos, sería imposible el desarrollo del saber debido a que no podríamos conjeturar hipótesis sobre la naturaleza de la realidad, y luego ponerlas a prueba a voluntad contra esa misma realidad para verificarlas. Es solo planteandonos ideas a nosotros mismos y a otros,  y viendo cuáles resisten los intentos de refutarlas, que adquirimos conocimiento.

Los grandes cambios de largo plazo en la historia del hombre, han sido producto no de revoluciones violentas, sino de la difusión de las ideas. Ese reconocimiento de que son las ideas las que moldean el mundo, ha sido la razón por la cual sujetos con ambición de poder se han empeñado en censurar todo aquello que ponga en riesgo la aceptación de las ideas que ellos promueven.  Es por esa función esencial que cumple la libre expresión en la búsqueda de la verdad, en la defensa de los derechos individuales y en la educación, que individuos cuya autoridad se cimienta en ideas basadas en dogmas, fe y fuerza política, a través del tiempo se han interesado en mermar a toda costa la libertad de expresión, quemando científicos en la hoguera, encarcelando escritores y asesinando artistas.

Dentro de este contexto, considero necesario reflexionar sobre esas muchedumbres con mentalidad de borrego que mencionaba al inicio del texto, pues en mi opinión son una de las mayores amenazas a la libertad de expresión en la actualidad.

Estas muchedumbres están conformadas por fanáticos religiosos, adeptos de la ideología de género, animalistas empedernidos, partidarios de la exaltación de la etnia, socialistas gucci, entre muchos otros individuos, que creen tener un derecho a no ser ofendidos, llegando incluso a hacer uso de la fuerza en contra de quienes no comparten sus ideas y justificándose en que su violencia es solo una respuesta a las provocaciones de quienes disienten con ellos.

Lo anterior se debe a que estas muchedumbres  están compuestas en su mayoría por individuos que han tomado la decisión de no pensar por sí mismos, sino de adherirse a las ideas sin fundamento de terceros, tal es la razón por la que al ser cuestionados se descontrolan, pues no tienen manera de defenderlas al contrastarlas con la realidad y actúan estimulados por mera emoción, sintiéndose ofendidos por el disenso.

Las muchedumbres con mentalidad de borrego, reclaman tolerancia y respeto por sus ideas. Ante este reclamo es válido hacer dos observaciones.

Por un lado, como bien respondió Flemming Rose (ex-editor del diario danés Jyllands-Posten) a una pregunta que le plantee durante un conversatorio hace unas semanas, “la tolerancia no significa que se tiene un derecho a no ser ofendido por lo que otros dicen; significa que nadie debería intentar silenciar a aquellos que dicen cosas con las que uno no está de acuerdo. La tolerancia no es más que el respeto por la libertad”. La tolerancia no se trata de buscar la armonía, sino de promover el respeto a la libertad de cada quien de disentir.

Por otro lado, estos “nuevos censores” caen en la contradicción de creer que las ideas son dignas de respeto, cuando realmente son los individuos quienes deben ser respetados. Cuando se trata de temas de ideología y de religión, existe una tendencia a creer que son ideas que gozan de una categoría superior por lo cual no es correcto cuestionarlas pues deben ser respetadas. Sin embargo, la ideología y la religión no son más que conjuntos de ideas que describen la concepción de aspectos particulares de la realidad que tiene una persona, y como toda idea, deben estar sujetas a constante cuestionamiento.

Otro aspecto alarmante, es la justificación que muchos hacen ante las respuestas violentas de grupos ideológicos y religiosos, que enardecidos por la burla o por el discurso de alguien que disiente, han asesinado caricaturistas y emprendido manifestaciones violentas y destructivas para impedir que se lleven a cabo conferencias. Lo justifican alegando que son producto de una provocación, sin embargo no tienen claro que las palabras, por muy ofensivas que puedan ser,  no violan los derechos individuales.

La libertad de expresión está bajo asedio en Occidente y  parte de lo que a través de la historia moderna ha hecho de Occidente lo que es, ha sido un respeto  por la legítima facultad de todos a disentir, a no estar de acuerdo, y a ofender.

¡No cedas ante el miedo! ¡No te auto-censures! ¡Piensa, habla y responsabilizate por lo que digas! ¡No te calles!

Imágen: http://bit.ly/2l6htK9

Reflexiones de un año (y poco más) frente a los micrófonos

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Recuerdo ese 5 de marzo de 2015 como si hubiera sido ayer. Salí del colegio a medio día, emocionado y nervioso, muy nervioso, hablar en público nunca había sido un problema, pero nunca antes había sido frente a un micrófono que iba a transmitir mis ideas a través de la radio y del internet.

Manejé hasta Geminis 10 y subí al nivel 19. “Libertopolis”  decía la placa de vidrio  en la  entrada de la oficina 1905.

Era mi primera vez en la radio, pero más que eso, era la primera vez que me invitaban a hablar en un programa de Libertopolis. Días antes, la idea de estar sentado frente a un micrófono en esa estación de radio  que tanto me gustaba escuchar, y a cuyos conductores tanto admiraba (cosa que sigo haciendo) por ser  de los de los pocos líderes de opinión pública que defendían las ideas de la libertad en Guatemala, era tan solo una lejana ilusión.

Con el paso de los meses las invitaciones a los programas se fueron haciendo más frecuentes, colaboré cubriendo las elecciones  desde diferentes centros de votación y en octubre del 2015,  Raul Contreras me invitó a formar parte del equipo de conducción de Así es La Vida, uno de los programas que se transmiten en Libertopolis.

En enero del año recién pasado, se me dio la oportunidad de empezar a conducir Contravía PM. Habiendo cumplido ya un año de estar conduciendo de manera “oficial” un programa de radio , estoy convencido de que no me equivoqué al aceptar esa oportunidad.

La pregunta más frecuente que he recibido por parte de muchas personas es acerca de por qué dedico mi tiempo a conducir un programa de radio, de hecho yo mismo me hice esa pregunta desde mucho antes, cuando decidí empezar a dar la batalla de las ideas publicando artículos en mi blog. La respuesta que he dado desde el inicio ha sido muy parecida a la que Ragnar Danneskjöld le da a Hank Rearden  (heroes ficticios de la novela “La Rebelión de Atlas”) en esta escena  del libro:

Hank Rearden (HR): “No será usted uno de esos condenados altruistas que pasan su tiempo en aventuras no redituables económicamente y que arriesgan su vida simplemente para servir a los demás?”

Ragnar Danneskjold (RD): “No, Sr. Rearden, invierto mi tiempo en mi propio futuro. Cuando seamos libres y empecemos a reconstruir nuestras ruinas, presenciaré cómo el mundo renace con la máxima rapidez posible. Si entonces existe capital activo en las manos adecuadas, en las manos de nuestros mejores y más productivos hombres, ello representará un ahorro de tiempo para el resto, y paralelamente, siglos para la historia del país. ¿Se preguntó lo que usted significa para mí? Significa todo cuanto admiro, todo cuanto quisiera ser el día en que el mundo resulte un lugar adecuado para personas así; es todo lo que quiero, aun cuando éste sea el único modo de relacionarme con usted y de poderle ser útil en el presente.”

HR: “¿Por qué?”

RD: “Porque mi único amor, el único valor por el que me interesa vivir, es uno que nunca fue apreciado por la sociedad y nunca se ganó su reconocimiento, ni tuvo amigos ni defensores: la capacidad humana.

La batalla de las ideas que he dado a través de medios escritos y audiovisuales ha sido motivada por mi propio interés de poder perseguir mis propósitos  en paz, viviendo en una sociedad en la que todos sean libres de cooperar con quienes deseen y el único límite para la acción individual sea el respeto por los derechos individuales de terceros.

En ese constante y permanente proceso que representa la búsqueda de la verdad, ese proceso que empieza al tomar la decisión de pensar y por entender que es el intelecto el que tenemos que adecuar a la realidad y no a la inversa, llegué a la conclusión  de que para lograr lo anterior, son las ideas de la razón y el capitalismo las que han de prevalecer en la mente de las personas. Difundiendo estas ideas ayudamos a otros en ese proceso de buscar la verdad y en consecuencia estamos “invirtiendo nuestro tiempo en nuestro propio futuro”.

 Por ello, estar atrás de un micrófono o de una pluma es una tremenda responsabilidad que requiere un enfoque permanente en evitar las contradicciones y buscar siempre la objetividad, siendo intelectualmente honestos para reconocer nuestros errores cuando nos equivocamos.

En este año también he aprendido  que parte fundamental en la causa por la libertad es hacer las preguntas correctas y  expresarnos utilizando los términos correctos, pues de ello depende la claridad en el mensaje que deseamos transmitir.

En este tiempo, también he aprendido a evaluar mejor cuales son las batallas que quiero dar y las discusiones en las que me quiero involucrar, pues así como hay algunas en las que nosotros (o quienes nos escuchan y leen) podemos aprender, existen otras que no ameritan nuestro tiempo y esfuerzo como en el caso de los ataques falaces y los comentarios deshonestos y malintencionados.

Considero que también es justo reconocer el mérito de quienes me han influenciado, de aquellos de los que he aprendido y de los que dan la misma batalla que yo he decidido dar. Por cuestiones de espacio no puedo mencionar a todos pero tal es el caso de mi papá, mi primera y mayor influencia que me introdujo al mundo de las ideas de la libertad; mi mamá, quien no se pierde un solo programa y nunca ha perdido una oportunidad para aconsejarme que puedo mejorar; a Marta Yolanda Díaz-Durán, Jorge Jacobs, Maria Dolores Arias y Estuardo Zapeta, quienes confiaron en mí y me dieron la oportunidad de dar la batalla de las ideas desde los micrófonos del único medio disidente de Guatemala, el único medio que no cede ante la corrección política del establishment y cuyo equipo está comprometido con la verdad y la libertad; a Raúl Contreras, amigo y maestro que me permitió formar parte del equipo de conductores de Así es la Vida y de quien aprendí técnicas de expresión fundamentales para estar detrás de un micrófono, empezando por la autenticidad;   a Juan Francisco Rodríguez y Alejandro Baldizon, mis compañeros de conducción; y en fin, a todo el equipo de Libertopolis.

¡Vamos por un año más de defender y difundir  las ideas  de una sociedad de personas libres y responsables!

Publicado el 8 de enero de 2017 en Lucidez Heterogénea.

El monumento a la especie de rebelión constante

Lucidez Heterogénea

El jueves pasado fue un día especial, un veintinueve de septiembre como ningún otro en el que tuve el gusto de presenciar la develación de la más reciente obra escultórica de Walter Peter, un artista y maestro, a quien admiro y tengo el gusto de llamar mi amigo.

Faltaban veinte minutos para las seis de la tarde y los dorados rayos del crepúsculo bañaban las alas brillantes y descubiertas de “La Musa de la Innovación” a la que todos los presentes ansiábamos poder apreciar.

Finalmente la manta cayó al suelo y no pude más que pensar que La Musa de la Innovación es una exaltación de esa especie única entre los seres vivos que se encuentra en constante rebelión frente a las fuerzas de la naturaleza: el hombre con propósito. Entiéndase esa rebelión no como un capricho del hombre o como una negativa de este a aceptar las leyes de…

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El monumento a la especie de rebelión constante

E14508461_10154163882578773_1460071635_nl jueves pasado fue un día especial, un veintinueve de septiembre como ningún otro en el que tuve el gusto de presenciar la develación de la más reciente obra escultórica de Walter Peter, un artista y maestro, a quien admiro y tengo el gusto de llamar mi amigo.

Faltaban veinte minutos para las seis de la tarde y los dorados rayos del crepúsculo bañaban las alas brillantes y descubiertas de “La Musa de la Innovación” a la que todos los presentes ansiábamos poder apreciar.

giphyFinalmente la manta cayó al suelo y no pude más que pensar que La Musa de la Innovación es una exaltación de esa especie única entre los seres vivos que se encuentra en constante rebelión frente a las fuerzas de la naturaleza: el hombre con propósito. Entiéndase esa rebelión no como un capricho del hombre o como una negativa de este a aceptar las leyes de la naturaleza, sino por el contrario, como una acción triunfal del hombre, una que consiste en entender esas leyes utilizando su mente y de aprovechar ese conocimiento obtenido para moldear el mundo a su medida, a su imagen y semejanza, transformando, innovando y creando.

Walter, citando a Nikola Tesla,  mencionó que la musa es una alegoría al hecho que el “desarrollo del hombre depende fundamentalmente de la invención, es el producto más importante de su cerebro creativo; su objetivo final es el dominio completo de la mente sobre el mundo material y el aprovechamiento de las fuerzas de la naturaleza a favor de las necesidades humanas”. El fuerte viento que soplaba en dirección contraria al horizonte en el que la musa tenía puesta su mirada y hacia el que “volaba”, acentuó aún más esa metáfora genialmente lograda en la escultura, a tal punto que se “enchinaba” la piel.

No hacen falta explicaciones para entender lo que la obra busca transmitir pero aparte de lo que con anterioridad mencioné, Walter expresó en su discurso que la musa simboliza el poder creativo, un poder que ejerce una mente libre para definir sus metas, así como la grandeza, la aspiración y la altivez. Una de sus alas simboliza la libertad y la felicidad logradas por la innovación tecnológica derivada del uso de los procesos mecánicos, la otra ala representa la innovación constante.

Pero la musa no es solo eso, su estructura sólida y firme, sus rasgos severos, su mirada soberbia, y la transición que se puede apreciar en sus alas de engranajes y cadenas a procesadores y partes de computadoras, me hacen reflexionar también sobre como es que la historia del hombre civilizado es la historia no solo de la rebelión (como ya expresé), sino de la revolución. La primera gran revolución de la especie humana fue la Revolución Neolítica, esa en la que por primera vez en la historia el hombre descubrió las leyes de la naturaleza que le permitieron someterla, domesticando animales, cultivando la tierra y, en consecuencia, sedentarizándose.

Pasaron miles de años para que se diera la siguiente gran revolución, las causas de ese estancamiento fueron múltiples, entre las que se encuentran largos períodos en los que los hombres de mente fueron perseguidos sistemáticamente y quemados en la hoguera por individuos que pregonaban una filosofía mística, irracional y colectivista. Con el paso del tiempo el clima de ideas fue cambiando y fue el período de la Ilustración escocesa y el predominio de las ideas humanistas de la libertad y la razón, el que permitió que se desencadenara la revolución más grade de la historia de la humanidad, la Revolución Industrial. Fue a partir de esta gran revolución que la calidad de vida de la especie humana empezó a mejorar exponencialmente, a tal punto que el proceso de revolución no se ha detenido desde su inicio a mediados del siglo XVIII y nos hemos habituado a que ese proceso sea constante, no hace falta otra revolución, vivimos en ella.

Esa revolución constante desde los engranajes de la máquina de vapor hasta los procesadores electrónicos y todo lo que está por venir, es la que le permite a la musa volar y levantarse enérgicamente desde el suelo, dejando claro de manera rotunda que si el hombre es dejado en libertad para utilizar su mente y aprovechar el producto de su esfuerzo, la vida en la Tierra cada vez será mejor.

Ludwig von Mises, un campeón en la defensa de la libertad que hubiera cumplido 135 años el día en que se develó la musa, describía así uno de los axiomas que explican la acción humana: “El incentivo que empuja a un hombre a actuar, es un cierto malestar por algo”. Es ese estado de insatisfacción el que motiva al hombre a alcanzar sus valores para ser feliz y la posibilidad de hacerlo se pone de manifiesto en La Musa de la Innovación. Ha sido el constante actuar del homo economicus el que ha permitido, parafraseando a Mises, que el lujo de hoy sea la necesidad del mañana, la innovación constante y el progreso en los estándares de vida se ha dado porque el lujo estimula el consumo y a la industria a inventar e introducir nuevos productos.

Termino esta nota con una reflexión sobre el arte y el artista.

Fue hace treinta milenios aproximadamente cuando miembros de la especie de rebelión constante realizaron sus primeros gravados de mamuts en las paredes de las cuevas. El jueves, miles de años después, presencié la develación de La Musa de la Innovación. Ambas, el mamut de la cueva y la musa, son recreaciones selectivas de la realidad, que a pesar de estar a “kilómetros” en su nivel de perfección, complejidad y belleza, son una expresión de la necesidad del hombre de hacer o apreciar el arte. El arte que es una manifestación de la etapa más avanzada de la evolución de la mente del hombre, una que demuestra el enorme poder cognitivo del pensamiento conceptual en la capacidad de encarnar nuestras abstracciones.

14520471_10208959327115036_4083921670646459040_n-1Por otro lado, Walter como individuo y como artista, es una demostración más de la rebeldía constante presente en el carácter del hombre con propósito. Es un rebelde en el mundo del “arte moderno” en el que lo que muchos consideran arte no solo carece de calidad estética sino también de sentido, en el que los temas populares ya no son trascendentes sino mera porquería apreciada por quienes poseen un sentido de vida vacío, por quienes practican una filosofía nihilista o por quienes en su deseo de sentirse intelectuales prostituyen el concepto de arte y frecuentan galerías en las que lienzos llenos de manchas que en nada se distinguen del suelo de un taller mecánico percudido por el aceite, son expuestos y valorados en millones de dólares.

En fin, Walter y su arte heróico me recuerdan la escena final de la novela Himno de Ayn Rand cuando escribe:

         A través de las tinieblas, a través de toda la vergüenza de los hombres, el espíritu del hombre permanecerá vivo sobre la tierra. Puede dormir, pero despertará. Puede tener cadenas, pero las romperá.

Y el hombre avanzará.

El Hombre, no los hombres.

 

 

*Las fotografías son de autoría de Juan Carlos Menéndez.
**El presente artículo se publicó originalmente en Lucidez Heterogénea el 1 de octubre de 2016.