Las armas no son responsables

El presente artículo fue publicado el 18 de junio de 2016 en República.GT

fieldHace una semana ocurrió un hecho deleznable. Una vez más, otro islamita antisocial, presuntamente homosexual, asesinó a más de 49 personas en un bar en Orlando ubicado en un área en donde la portación de armas está prohibida por mandato gubernamental.

Las manifestaciones de rechazo a esta masacre y a quien la perpetúo fueron inmediatas. Pero también lo fueron las discusiones que surgieron otra vez alrededor del tema de la portación de armas. Habrá quienes piensen que esta es una discusión muy alejada de nuestra realidad pues en Guatemala ese no es un tema que “esté sobre la mesa”. Sin embargo, es necesario que recordemos las declaraciones vertidas hace un año por el ahora ex-ministro de Gobernación Mauricio López Bonilla: “Se deben sacar todas las armas del escenario para detener la violencia. El eje principal para terminar con la delincuencia es DESPISTOLIZAR a los guatemalteco”. 

Entonces, ¿es realmente justa y efectiva la prohibición de las armas?

En una carta a John Madison, Thomas Jefferson escribió (citando a Cesar Beccaria) que “Las leyes que prohíben el uso de armas son de la misma naturaleza: desarman a quienes no están inclinados a cometer crímenes […] Leyes de ese tipo hacen las cosas más difíciles para los asaltados y más fáciles para los asaltantes, sirven para estimular el homicidio en lugar de prevenirlo ya que un hombre desarmado puede ser asaltado con más seguridad por el asaltante”.

Lo anterior establece claramente las consecuencias de la prohibición de las armas. Prohibición que resulta en la violación del derecho individual a la legítima defensa, el principio que le garantiza a cada individuo la facultad de defenderse ante una vulneración a sus derechos por parte de un particular, un grupo o el mismísimo gobierno, y de utilizar los medios necesarios para hacerlo, es decir, las armas, si es necesario.

El día del ataque escribí: “no culpen a las armas, estas no piensan ni actúan por sí solas. Culpen a los partidarios de ideologías religiosas irracionales y de odio, que toman las armas y asesinan individuos” y es que el problema radica en los sujetos peligrosos que utilizan las armas, no en las armas en sí mismas.

Además, es absurdo pretender que un asesino será respetuoso de la ley y en un lugar “libre de armas” se abstendrá de disparar. Por el contrario, un grupo de víctimas desarmadas es la presa ideal para un criminal o para un gobernante que quiere eliminar todo tipo de limitaciones físicas para poder abusar del poder del que dispone. La misma evidencia empírica demuestra que esta afirmación es cierta, tan solo pregúntese, ¿que tienen en común París, Orlando y Bruselas? y ¿qué tenían en común la China de Mao, la Rusia de Stalin, la Italia de Mussolini y la Cuba de Castro? Exactamente, legislación que prohibía o restringe al mínimo la portación y tenencia de armas.

En el Jefferson’s Commonplace Book, un libro que recopila escritos diversos del padre fundador de los Estados Unidos Thomas Jefferson, este cita otra vez a Beccaria y continúa diciendo que “la prohibición de contar con armas es lo mismo que prohibir el uso del fuego porque quema o el agua porque ahoga”. De esto de esto me acordé cuando leí que en los Estados Unidos las muertes por accidentes de tránsito son casi iguales a las muertes ocasionadas por arma de fuego. ¿Entonces, por qué no prohibir también los automóviles, o los aviones, recordando que dos de estos se utilizaron para acabar con la vida de cientos de personas aquel nueve de septiembre? Al final, todo se reduce a lo mismo, quien quiere acabar con la vida de personas encontrará los medios para hacerlo. Por ello, la importancia aquí está en la responsabilidad individual en lo que al manejo de armas se refiere. Las únicas personas a las que no debe permitirse poseer, portar o comprar un arma es a aquellas con antecedentes penales relacionados a la perpetración de crímenes con armas y a quienes padezcan de un trastorno psicológico científicamente comprobado.

El argumento anterior es el que vale con respecto al porqué de la negativa ante la prohibición de armas. Sin embargo, es válido mencionar que en los Estados Unidos, a pesar de que existen 22,000 leyes que regulan las armas, asesinatos y masacres se siguen cometiendo. Si quieres conocer más de los mitos al rededor de los cuales giran los argumentos de quienes abogan por la prohibición así como las consecuencias de aplicar tales argumentos en la práctica, te recomiendo visitar los siguientes enlaces:

  1. Gun Facts
  2. Costs and Consequences of Gun Control
  3. Líes and statistics about Gun Control

Retirarle las armas a los ciudadanos que respetan la ley presupone que las armas son las culpables de los crímenes violentos y desvía la responsabilidad de los individuos a los objetos. Lo dije con anterioridad y merece ser repetido: las pistolas no matan personas, las personas sí.

Aparte es una cosa y aparte es otra

El presente artículo fue publicado el 5 de junio de 2016 en República.GT

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“En Guatemala, como en la mayor parte de países Latinoamericanos, vivimos bajo un sistema cleptocrático, un sistema en el cual, aquellos que detentan el poder (y los que mantienen estrechas relaciones con ellos), no son nada más que una asociación institucionalizada de ladrones”.

Lo anterior lo escribí  el 27 de abril del 2015, eran días turbulentos, recién nos enterábamos de lo que en aquel entonces era posiblemente el mayor escándalo de corrupción conocido en Guatemala, se trataba del caso La Línea. La indignación y el hartazgo “rebalsaron el vaso” de los mandantes y las manifestaciones no se hicieron esperar. En ese momento, muy pocos imaginaron que La Línea era solo el inicio del crescendo de un deprimente Requiem. Escándalo tras escándalo fue siendo revelado por el Ministerio Público en colaboración con la CICIG y la ola de ese tsunami pronosticado por la Fiscal T. Aldana, reventó el jueves recién pasado (y aún ha de haber otras olas gigantes en proceso de formación).

El sistema guatemalteco es una dictadura perfecta en la que el saqueo tiene un revestimiento de democracia y legitimidad pues como bien dice un personaje del film mexicano -La dictadura perfecta- “los gobernadores en México (Guatemala), además de comportarse como virreyes han estado desde siempre coludidos con el crimen organizado”.

Y ¿qué mejor que el caso de la #CooptaciónEstadoGT para confirmar lo anterior? Un caso en el que, los políticos y asociados del Partido Patriota encontraron una ingeniosa manera de crear una estructura de lavado de dinero, en colaboración con algunos empreSAURIOS (nótese la mayúscula), que utilizaron para financiar su campaña, para luego convertirla en su centro de operaciones clandestinas cuando ya se encontraban en el gobierno.

El caso está muy bien explicado en esta publicación  y de que indigna, indigna. Pero hay varias consideraciones que cada uno de nosotros debería tomar en cuenta antes de emitir un juicio al respecto.

En primer lugar, es importante que no nos dejemos llevar por las publicaciones mal intencionadas de algunos medios de comunicación y organizaciones socialistas que le adjudican al sector empresarial como un todo la responsabilidad por este escándalo de corrupción. Así como hay “empreSAURIOS” y grandes compañías que se aliaron con el poder político para obtener estratosféricas rentas que debido a su improductividad jamás hubieran podido poseer legítimamente, hay muchísimos empreSARIOS y grandes compañías cuyo dinero ha sido el producto legítimo de su esfuerzo y que en su proceso de producción han enriquecido a muchos más.

Por otro lado, el tema del financiamiento público de los partidos políticos. Subyace en el discurso de Velásquez su apoyo a una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que incluya el pago de campañas políticas con dinero de los tributarios guatemaltecos. Esto no solo es inmoral sino además, lejos de ser la panacea para todos los males del sistema electoral, los incrementará. ¿Por qué? Porque dentro de la diversidad de individuos que habitan nuestro país existen buscadores de rentas, que dada su tendencia al parasitismo, no dudarían dos veces en crear un partido político para obtener ingresos. Asimismo, recibir fondos del erario público para financiar la campaña electoral no asegura en ninguna manera que los partidos políticos dejarían de recibir dinero de mercantilistas y similares que buscan obtener privilegios.

Por el contrario, si se transparenta el financiamiento de lo partidos políticos, se generan varias externalidades positivas. En primer lugar, si se le da al Tribunal Supremo Electoral la facultad de exigir el reporte de todos los nombres de los financistas, ingresos y gastos en publicidad, la fiscalización sería mucho más sencilla y además, permitiría a los ciudadanos estar conscientes de quienes fueron los patrocinadores de la campaña, en caso se empiece a notar la concesión de privilegios a ellos. La segunda externalidad positiva es que no se fuerza a los individuos a financiar a los partidos que no quieren financiar pues bajo un esquema de financiamiento público, si existe algún insensato que promueve la expropiación de las tierras -por ejemplo- y no hay nadie que lo desea financiar, de igual forma este ha de recibir dinero de los tributarios para hacer su propaganda, eliminando toda competencia para que voluntariamente los individuos donen el dinero para esa causa.

Otro de los puntos en los que los estatistas ya han empezado a insistir es en la eliminación del debido proceso judicial para que entidades como la Superintendencia de Administración Tributaria y el Ministerio Público no tengan impedimentos que bloqueen la investigación en casos de evasión fiscal, lavado de dinero o corrupción. En primer lugar es absurda la propuesta pues a través de un debido proceso es como el Ministerio Público ha podido obtener toda la información bancaria de los involucrados en estos “tsunamis”. Este debido proceso funge como freno ante la voracidad de cualquier funcionario público que pretenda implementar medidas de terrorismo fiscal. Pregunto, ¿a quién le gustaría que superintendentes como Rudy Baldemar Villeda o Elder Fuentes, pudieran tener acceso irrestricto a su información financiera?

Por último solo recalcaré la importancia de que no nos olvidemos de la presunción de inocencia. Por el momento desconocemos muchas de las pruebas contundentes que el Ministerio Público deberá presentar para demostrar la culpabilidad de los imputados. El hartazgo generalizado no nos debe llevar a convertir estos procesos en meras cacerías de brujas y linchamientos en los que sin importar las pruebas pretendamos que todos los capturados vayan a prisión. Pasa en muchas ocasiones  que individuos que son capturados son dejados en libertad por falta de pruebas y dentro de los involucrados en el caso de #CooptaciónEstadoGT, es probable que haya individuos inocentes acusados por error.

“Guatemala ha sido un laboratorio de respeto. Sus ratas serán siempre las mejores”, escribió el autor Maurice Echeverría. Si queremos que las ratas guatemaltecas no solo dejen de ser las mejores sino que también desaparezcan lo que hemos de buscar es establecer un Estado de Derecho en el que impere la ley y no los hombres, bajo el cual el poder arbitrario de los políticos de poder conceder privilegios quede totalmente eliminado.

Los malvados empresarios

El presente artículo fue publicado el 14 de mayo de 2016 en República.GT

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“¡Es momento de que los malvados empresarios devuelvan algo de lo que le han quitado a la sociedad!”

¿Que devuelvan exactamente qué?

 

“¡Que devuelvan una parte de toda la riqueza que han acaparado!”

¿Así que consideras que la riqueza que ellos poseen es un regalo que tu como parte de la sociedad les has dado? ¿No te das cuenta de que la riqueza del buen empresario, del empresario que no se alía con el poder político para obtener rentas, es una recompensa que él ha ganado de la manera más justa y moral posible?

 

“¿Cómo puedes decir eso? ¡Eres un defensor de los cerdos capitalistas!”

¿Qué no ves que cada centavo que ese empresario capitalista al que le compraste tu teléfono móvil no es producto de un regalo que tu le hiciste, sino del intercambio que ambos voluntariamente hicieron cuando tu valoraste más el celular que los Quetzales que le entregaste por él, de la misma forma en que él valoraba más los Quetzales que tu le diste que el celular que él te entregó a cambio? ¿No te das cuenta de que él no debe devolverte nada porque él no te quitó absolutamente nada?

 

Pero, pero, es que, hay miles de personas que viven en la lipidia mientras hay quienes llevan una vida de burgueses.”

¿Cómo hago para que entiendas que él puede vivir como vive gracias a que utilizó sus ventajas comparativas, las capacidades que él tenía y que otros no, para idear con su mente un objeto que ayudaba a las personas a comunicarse más fácilmente? ¿No te das cuenta de que el proceso económico no es un juego que suma cero? ¿No ves que en la medida en que el enriqueció a todos los que hoy tienen un celular fue la medida con la que él se enriqueció?

 

“¡Pero es que él no inventó el celular porque quisiera ayudar, era un pinche egoísta que solo quería encontrar una forma para saquear y así lo hizo!”

¿No has leído “La Riqueza de las Naciones”, el ensayo en el que Adam Smith enseña que no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés? ¿No te das cuenta que ese mismo interés propio que lo motivó a él a producir el celular, fue el que te motivó a ti a comprarlo? ¿O acaso tu hubieses estado anuente a entregarle al empresario de forma desinteresada los Quetzales que ese celular costaba sin que te lo entregaran? ¿O lo compraste solo porque te interesaba ampliar el tamaño de su cuenta bancaria?

 

“¡No es justo que el burgués obtenga grandes beneficios en su empresa mientras explota a sus trabajadores cuando no les paga la cantidad proporcional al trabajo necesario para producir las mercancías que la empresa comercializa!”

¿No te has dado cuenta de que no es el trabajo de los empleados lo que da valor a las mercancías sino su utilidad y escasez? ¿Puedes entender que tu celular no tiene valor como un atributo inherente a él sino que tiene valor por el uso que tu le das? ¿No estas consciente de que la multitud de individuos en la sociedad es la que adjudica un valor a los productos? En esta época los celulares son valorados por la sociedad, pero en el momento en que dejen de serlo porque se invente un producto mejor, será inútil el tiempo invertido en fabricarlos pues su valor será nulo. Es por la oferta y la demanda que una mercancía vale en el mercado.

 

“¡Eres un insensible defensor de la oligarquía! Tú no entiendes que el capitalista solo le paga al trabajador lo suficiente para que pueda seguir subsistiendo. El valor que el empleado genera, esa plusvalía, se la queda el capitalista. Es esa la base de su enriquecimiento. La acumulación de capital es producto de lo que no se le pagó al obrero, por lo que la inversión que el capitalista realiza en mejores técnicas y máquinas para generar más utilidadeses es a costa de  mantener a los trabajadores en la pobreza ?”

Ya te expliqué que el trabajo no es lo único que le da valor a las mercancías. Pero, ¿cómo va a ser posible que no te des cuenta de que la acumulación de capital no produce mayor miseria a los trabajadores, sino más altos niveles de vida y menos esfuerzo en el trabajo? ¡Tan solo mira a tu al rededor, hoy hasta el más pobre vive mejor que antes gracias a la labor productiva de los empresarios que han acumulado capital, se han arriesgado y lo han invertido! ¡El nivel de vida que tienes hoy es producto de la mente de los miles de empresarios a los que les reclamas y les pides que te devuelvan algo!

 

“¡Eres un mentiroso! ¡Las máquinas solo producen desempleo! ¡La innovación tecnológica es un medio capitalista para desechar al obrero y terminarlo de oprimir, condenándolo a vivir sometido a los azares del destino y la pobreza!”

Me aventuraría a decir que jamás en tu vida has emprendido algo, pero este no es el caso, continúa cuestionándote. ¿No te das cuenta de que la innovación tecnológica es una virtud más producto de la mente de esos “malvados capitalistas”? ¿No ves que estos hombres que idean una manera de reordenar los elementos de la realidad contribuyen a mejorar el nivel de vida de todos aquellos que no lo hacen porque no quieren o porque no tienen la capacidad de hacerlo? ¿Por qué digo lo anterior? Porque cuando el empresario descubre una nueva tecnología que puede suplantar el trabajo que realizan los hombres, no solo crea un nuevo valor sino permite crear más valor a quienes se dedicaban a hacer ese trabajo.  Los empleados podrán buscar nuevos trabajos en los que satisfagan necesidades más urgentes del mercado y eso permitirá que el circulo virtuoso de la innovación y  del  uso del conocimiento se mantenga para que la creación de valor nunca se detenga.

 

“Pero, pero….”

Hasta aquí llegaré. Solo te dejo con unas preguntas que el Juez Ricardo Rojas alguna vez planteó, tal vez así te cuestionas más. «En todas partes aparece gente exaltando el valor del trabajador, que produce mucho más de lo que le pagan, y que esa diferencia se la queda el malvado empresario. Si el mundo pareciera estar de acuerdo con esto desde hace un siglo: ¿Por qué entonces los trabajadores simplemente no se organizan para trabajar por su cuenta y eliminan al empresario, así obtienen todo el valor de su trabajo? ¿No sabrían por dónde canalizar su trabajo? ¿No tienen capital para invertir en la producción? ¿No saben cómo comercializar el producto de su trabajo?¿No están dispuestos a correr los riesgos del negocio?».

 

Para entender mejor que los empresarios no te deben nada ni a ti ni a nadie, te recomiendo leer La Rebelión de Atlas escrita por Ayn Rand para que comprendas mejor que es lo que sucede cuando te empecinas en detener a los motores del mundo y estos, en efecto, se detienen y entran en huelga. También deberías leer sobre los retos que representa emprender, Israel Kirzner lo hace muy bien en The Meaning of Market Process. Si no tienes mucho tiempo, este excelente artículo de Jorge Jacobs puede ayudarte a terminar de aclarar tus ideas.

CEUG no me representa

“Hay dos lados en todo asunto: un lado es correcto y el otro incorrecto, pero el término medio es siempre malvado. En cualquier concesión entre el bien y el mal, es sólo el mal el que puede beneficiarse”.

-Ayn Rand-

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La Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala se creó bajo un velo de romanticismo y de aspiraciones bien intencionadas en un momento crucial en la historia de Guatemala. Estudiantes de distintas casas de estudio con ideas absolutamente contrastantes se unieron en aquella época para marchar unidos contra el corrupto y perverso gobierno de Perez-Baldetti.

Después de la renuncia del entonces binomio presidencial,  la organización que coordinó las marchas de estudiantes no se disolvió y ese fue el origen del problema. De la misma manera en la que hoy JusticiaYa se presenta como la portavoz del “pueblo guatemalteco”, la CEUG ha tomado la bandera “del estudiantado guatemalteco”,  presentándose como la plataforma que pretende ser la que “promueva la acción social y política informada, consciente y responsable de todas y todos las estudiantes universitarios guatemaltecos”.

La CEUG en un inicio la integraron organizaciones de estudiantes de cada universidad como lo son Landivarianos, Acción UVG, USAC es Pueblo y Movimiento Marro. El meollo del asunto está en que estas agrupaciones estudiantiles, aunque en sus redes sociales indican que son independientes a las instituciones en las que fueron creadas, realmente no son tan independientes en el sentido de que para darse legitimidad, tomaron irresponsablemente el nombre (o una parte del nombre) de esas mismas instituciones, para que al salir a la esfera pública, automáticamente se les asociara con todo el cuerpo estudiantil de la universidad en la que surgieron.

Algunos se preguntarán, ¿y eso por qué es un problema? Sucede que la muy abierta y plural CEUG ha tomado una agenda alineada con agrupaciones socialistas. ¿Que eso no es cierto? pues la prueba más reciente está en que la Coordinadora apoyó la marcha por el agua liderada por grupos de presión como la Asamblea Social y Popular de Guatemala (ASP) y el Comité de Unidad Campesina (CUC), dos agrupaciones cuya agenda ha girado alrededor de la perpetuación de un sistema  de incentivos perversos que fomenta el  irrespeto a los derechos individuales de todos.

Esto es un verdadero problema pues tanto CEUG como las organizaciones que la integran se han arrogado la representación de todos los estudiantes, incluso la de  aquellos que  como yo, no compartimos en lo más mínimo sus principios y consideramos que sus acciones no son las adecuadas para la construcción de un verdadero Estado de Derecho.

En organizaciones como CEUG el individuo es real sólo como parte del grupo, y tiene valor sólo en la medida en que le sirve al grupo. Por el contrario, las organizaciones de las que cada uno voluntariamente ha decidido ser parte nos representan únicamente por virtud de que hemos tomado la decisión de unirnos a ellas.

Como universitario, la CEUG no me representa, ni a mí ni a cientos de estudiantes guatemaltecos y mi molestia no es porque no lo haga sino porque sus miembros hacen como si sí lo hicieran.

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El presente artículo fue publicado como una colaboración el 25 de abril de 2016 en el blog de Lucidez Heterogénea.

La manifestación en retrospectiva

El presente artículo fue publicado en República.Gt el 16 de abril de 2016.

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En 9 días un año se cumple de la primera manifestación que se llevó a cabo a raíz de uno de los escándalos de corrupción más grandes en la historia de los gobiernos de Guatemala. La primera de muchas que fueron la representación de un verdadero despertar de los mandantes.

Es innegable, se produjeron cambios, por un lado, el otrora binomio presidencial dejó el cargo y actualmente cada uno de los involucrados en el caso “La Línea” enfrenta un proceso en su contra; por otro, el activismo cívico se incrementó y más ciudadanos ahora se interesan por lo que sucede en la palestra política.

Sin embargo, al momento, no se han dado los cambios radicales que se deberían haber dado para progresivamente ir inoculando el origen de la corrupción que permite la existencia de este sistema cleptocrático.

Creo que es momento para que retomemos la reflexión que hice hace exactamente una año cuando escribí que “el problema es el sistema perverso que han legitimado los guatemaltecos durante años. El régimen cleptocrático y corrupto que hoy impera en Guatemala, no se elimina únicamente destronando (y procesando) al binomio de turno”.

La cleptocracia que al día de hoy impera en el Estado guatemalteco no se debe a la casualidad de que los políticos de turno sean una agrupación de gorrones deshonestos que pueblan el sector público. Si así fuese, simplemente bastaría con cambiarlos por otros tal y como se hizo hace unos meses. El problema es resultado de un sistema de perniciosos incentivos.

En primer lugar, el Estado, disfruta de un monopolio absoluto de la fuerza, con un límite constitucional extremadamente débil, con el que discrecionalmente puede arrebatar la propiedad de los individuos.

Por otro lado, el Estado, no somete sus resultados a quienes hacen posible su existencia y sus gastos no se rigen por un criterio de rentabilidad sino uno político, en el que se encumbra el gasto desmesurado, las fuentes ilegales de financiamiento y los contratos nepotistas. En otras palabras, aquellos que dirigen el Estado, jamás asumen sus errores en términos personales de responsabilidad patrimonial.

Así mismo, el sistema actual, ha hecho del Estado una institución que permite el cambio del color de partido, manteniendo intactos los puestos de poder. De esta forma, sirve con lealtad a todo régimen con el fin de permitirle servirse de quienes tributan.

Estos incentivos están presentes en la organización política de Guatemala y nos hacen recordar este segmento que escribió Ayn Rand en su novela La Rebelión de Atlas, “cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

La cleptocracia en Guatemala es ya un vicio institucional. Indignados permanecemos todos y si no queremos seguir indignándonos cada cuatro años con el cambio de los regímenes, debemos empezar a cambiar lo que se deba cambiar. Reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos para permitir el voto uninominal por diputados es uno de tantos cambios que aunados a un fortalecimiento del Estado de Derecho (fortalecimiento de justicia y seguridad) irán eliminando los incentivos para que personas de ese tipo lleguen  a ocupar cargos de poder.

***Nota: Las manifestaciones del año pasado se realizaron por la unión espontánea de individuos provenientes de muchos sectores de la sociedad y no por la convocatoria de algunos grupos de poder que a la fecha lo que buscan no es el fortalecimiento del Estado de Derecho sino protagonismo y la continuidad y crecimiento de este sistema de incentivos perversos que día a día violenta los derechos individuales de todos.

Un tema pendiente

Publicado en La Lupa como pluma invitada el 29 de marzo de 2016.

1459379987 (1)Un nuevo escándalo rodea la imagen del expresidente de los Estados Unidos Richard Nixon. Según reveló a Harper’s Magazine el otrora asesor de política interna del mencionado presidente, John Ehrlichman, la guerra contra las drogas surgió como una idea para atacar solapadamente a los principales enemigos políticos de la Casa Blanca en esa época.

En palabras de Ehrlichman, “Nixon tenía dos enemigos: los hippies de izquierda que se oponían a la guerra y los negros(…) Sabíamos que no podíamos hacer que fuera ilegal estar en contra de la guerra o ser negro, pero al conseguir que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego penalizarlas fuertemente, podríamos poner un freno a estas comunidades”.

Si la anterior historia es cierta es irrelevante, independientemente de que la guerra contra las drogas prohibidas arbitrariamente sea producto de una vendetta de sujetos inescrupulosos que juegan a la política, lo importante es retomar el debate público para la liberalización de la producción, venta y consumo de estos productos.

Es un tema pendiente que los funcionarios públicos en nuestras latitudes prefieren mantener al margen pues ponerle fin a esta prolongada guerra que día a día acaba con la vida de individuos inocentes no está en la agenda de la Casa Blanca para Latinoamérica.

Pero los gobernantes han encontrado la justificación para que esta guerra se mantenga, en los adictos al paternalismo del Estado que claman por que se viole la libertad del individuo y se le imponga a todos un estilo de vida que, a su criterio, es mejor.

Si el intercambio voluntario de estas sustancias fuera legal, no habría enfrentamientos armados entre los traficantes de droga y las fuerzas armadas del Estado, o entre los mismos traficantes. El producto se intercambiaría de la misma forma como se hace con el pan, y los oferentes comerciarían y competirían como lo hacen los diferentes panaderos.

John Stuart Mill decía que “la humanidad gana más al dejar a los demás vivir como les parezca bien, que obligando a cada uno a vivir como le parezca bien al resto”. No es deber del Estado proteger al individuo de su propia estupidez. Si un individuo quiere hacerse daño, tiene el absoluto derecho de hacerlo, ya que es parte de su condición como individuo libre, siempre y cuando no dañe a un tercero en el acto.

El ultimo recurso al que recurren los adictos al Estado para defender la prohibición, es la mal llamada “salud pública”. Afirman que si se liberaliza el consumo de droga, se incrementará la cantidad de enfermos que necesiten ser tratados. La respuesta es simple, el fruto del trabajo ajeno no debe utilizarse para atender a quienes por voluntad adquirieron un vicio.

Es momento de que retomemos el debate e impulsemos el fin a la prohibición, en defensa de la vida y la libertad individual.

¿Derechos para Shamu?

Publicado el 18 de marzo de 2016 en República.GT

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Después de varios años de una campaña mundial en contra del uso de orcas en espectáculos de entretenimiento, el jueves recién pasado la empresa de parques temáticos SeaWorld anunció que su programa de shows con los mencionados cetáceos asesinos, se daba por terminado.

Lo que motivo a SeaWorld a tomar esa decisión, no fue su creencia en los derechos animales sino el desplomo de sus ingresos a raíz del inicio de esa campaña orquestada por organizaciones que luchan por “los derechos animales” como PETA, la cual se intensificó con la publicación del documental titulado Blackfish en el que su directora intentó demostrar el maltrato requerido para el entrenamiento de los mencionados gigantes marinos.

Pero, ¿realmente Shamu, la ballena más famosa del mundo cuyo magnífico espectáculo tuve la suerte de poder apreciar, tiene derechos?

La anterior es una pregunta que se extiende a todos los animales y es necesario responderla pues ya hay en Guatemala movimientos animalistas promoviendo iniciativas de ley al respecto del tema. Pero para contestar esta pregunta es necesario que entendamos cual es el origen de los derechos.

La filósofa Ayn Rand escribió en su ensayo titulado Derechos del Hombre que “un derecho es un principio moral que define y sanciona la libertad de acción de un hombre en un contexto social”. El concepto “derechos” es uno desarrollado por la facultad racional del hombre, un concepto moral que denota las condiciones requeridas para que los seres humanos puedan vivir de acuerdo con su naturaleza.

Todos los animales, buscan sobrevivir pues su vida es su valor final. Sin embargo, todos los animales, a excepción del hombre, sobreviven por instinto, reaccionando y actuando únicamente como producto de la integración automática de sus sensaciones. Por el contrario, el hombre no sobrevive por instinto sino por voluntad. Esto se demuestra por el hecho de que la mayoría de los animales pueden sobrevivir por su cuenta desde el momento en que nacen. Sin embargo, los bebés humanos no pueden hacer esto porque no han adquirido la facultad racional con la que tienen que hacer frente a su entorno.

Decir que el hombre sobrevive por voluntad, es decir que sobrevive tomando todas las acciones y decisiones que requiere la preservación de su vida. Para ello necesita estar libre del uso de la fuerza otros individuos y él, a su vez, tampoco debe iniciar su uso. Es este el significado del derecho a la vida. Pero para poder reconocer los derechos, la condición fundamental que debe existir es la capacidad de captar conjuntos abstractos de principios y de comprender las consecuencias de las propias acciones. Esta condición es la facultad conceptual, la razón, y solo el hombre posee esta facultad.

Los derechos pues, solamente pueden existir si son reconocidos y respetados por igual por ambos lados. Es por este motivo que los animales no tienen derechos. Ya que, una orca, por ejemplo, es incapaz de reconocer el hecho de que sus entrenadores tienen derecho a vivir.

La prueba más simple de que el resto de animales no poseen una facultad racional, es el hecho de que solamente los seres humanos han cambiado su nivel de vida radicalmente, realizando avances tremendos en el tiempo mientras que el resto de animales (incluidos los que tienen estrechos vínculos genéticos con los seres humanos) llevan cientos de generaciones en el mismo estado. Nuestra civilización avanzada es el resultado de los logros alcanzados por la mente humana.

Asimismo, hay que enfatizar que para que el hombre pueda vivir, es necesario que transforme y utilice los recursos que lo rodean para alcanzar sus fines. Esto incluye el uso de los animales para alimentos, ropa y, sí, incluso de entretenimiento. Privar al hombre de utilizar animales para sus propios fines es sacrificarlo en pro de la naturaleza y privarlo de su derecho a la vida. Y eso, no es más que “altruismo llevado a la locura” como le denomina el filósofo Leonard Peikoff.

No pretendo hacer una apología del sadismo contra los animales, una actitud que me parece nefasta, repugnante e irracional pues los valores de quien lo hace han de ser demasiado pueriles como para disfrutar de algo así. Pero eso sí, una cosa es ser cruel por gozo y una muy diferente es infligir de una u otra forma dolor en los animales para satisfacer nuestras necesidades, que son al final de todo, la raíz del concepto “moral”.

Los que afirman animales son poseedores de derechos han hecho un excelente trabajo al rededor del mundo en persuadir a los legisladores a aprobar leyes contra la crueldad, pero lo han hecho sólo mediante la explotación de una emoción básica de lástima. Después de todo, a ninguna persona racional le gusta ver a un animal maltratado, pero una cosa es que no nos guste y otra es pretender forzar esa decisión sobre los demás.

Si en algún momento SeaWorld llegara a cerrar sus puertas, esto debe ser porque los consumidores no quieren seguir pagando por un tipo de entretenimiento que consideran es malvado para con los animales y por tanto llevarán a la quiebra al establecimiento.

Sin embargo, los parámetros deben quedar claros, los animales son propiedad, no entidades merecedoras de un estatus legal, por lo que no deben existir regulaciones que determinen como cada uno trata y usa a sus animales.