El monumento a la especie de rebelión constante

E14508461_10154163882578773_1460071635_nl jueves pasado fue un día especial, un veintinueve de septiembre como ningún otro en el que tuve el gusto de presenciar la develación de la más reciente obra escultórica de Walter Peter, un artista y maestro, a quien admiro y tengo el gusto de llamar mi amigo.

Faltaban veinte minutos para las seis de la tarde y los dorados rayos del crepúsculo bañaban las alas brillantes y descubiertas de “La Musa de la Innovación” a la que todos los presentes ansiábamos poder apreciar.

giphyFinalmente la manta cayó al suelo y no pude más que pensar que La Musa de la Innovación es una exaltación de esa especie única entre los seres vivos que se encuentra en constante rebelión frente a las fuerzas de la naturaleza: el hombre con propósito. Entiéndase esa rebelión no como un capricho del hombre o como una negativa de este a aceptar las leyes de la naturaleza, sino por el contrario, como una acción triunfal del hombre, una que consiste en entender esas leyes utilizando su mente y de aprovechar ese conocimiento obtenido para moldear el mundo a su medida, a su imagen y semejanza, transformando, innovando y creando.

Walter, citando a Nikola Tesla,  mencionó que la musa es una alegoría al hecho que el “desarrollo del hombre depende fundamentalmente de la invención, es el producto más importante de su cerebro creativo; su objetivo final es el dominio completo de la mente sobre el mundo material y el aprovechamiento de las fuerzas de la naturaleza a favor de las necesidades humanas”. El fuerte viento que soplaba en dirección contraria al horizonte en el que la musa tenía puesta su mirada y hacia el que “volaba”, acentuó aún más esa metáfora genialmente lograda en la escultura, a tal punto que se “enchinaba” la piel.

No hacen falta explicaciones para entender lo que la obra busca transmitir pero aparte de lo que con anterioridad mencioné, Walter expresó en su discurso que la musa simboliza el poder creativo, un poder que ejerce una mente libre para definir sus metas, así como la grandeza, la aspiración y la altivez. Una de sus alas simboliza la libertad y la felicidad logradas por la innovación tecnológica derivada del uso de los procesos mecánicos, la otra ala representa la innovación constante.

Pero la musa no es solo eso, su estructura sólida y firme, sus rasgos severos, su mirada soberbia, y la transición que se puede apreciar en sus alas de engranajes y cadenas a procesadores y partes de computadoras, me hacen reflexionar también sobre como es que la historia del hombre civilizado es la historia no solo de la rebelión (como ya expresé), sino de la revolución. La primera gran revolución de la especie humana fue la Revolución Neolítica, esa en la que por primera vez en la historia el hombre descubrió las leyes de la naturaleza que le permitieron someterla, domesticando animales, cultivando la tierra y, en consecuencia, sedentarizándose.

Pasaron miles de años para que se diera la siguiente gran revolución, las causas de ese estancamiento fueron múltiples, entre las que se encuentran largos períodos en los que los hombres de mente fueron perseguidos sistemáticamente y quemados en la hoguera por individuos que pregonaban una filosofía mística, irracional y colectivista. Con el paso del tiempo el clima de ideas fue cambiando y fue el período de la Ilustración escocesa y el predominio de las ideas humanistas de la libertad y la razón, el que permitió que se desencadenara la revolución más grade de la historia de la humanidad, la Revolución Industrial. Fue a partir de esta gran revolución que la calidad de vida de la especie humana empezó a mejorar exponencialmente, a tal punto que el proceso de revolución no se ha detenido desde su inicio a mediados del siglo XVIII y nos hemos habituado a que ese proceso sea constante, no hace falta otra revolución, vivimos en ella.

Esa revolución constante desde los engranajes de la máquina de vapor hasta los procesadores electrónicos y todo lo que está por venir, es la que le permite a la musa volar y levantarse enérgicamente desde el suelo, dejando claro de manera rotunda que si el hombre es dejado en libertad para utilizar su mente y aprovechar el producto de su esfuerzo, la vida en la Tierra cada vez será mejor.

Ludwig von Mises, un campeón en la defensa de la libertad que hubiera cumplido 135 años el día en que se develó la musa, describía así uno de los axiomas que explican la acción humana: “El incentivo que empuja a un hombre a actuar, es un cierto malestar por algo”. Es ese estado de insatisfacción el que motiva al hombre a alcanzar sus valores para ser feliz y la posibilidad de hacerlo se pone de manifiesto en La Musa de la Innovación. Ha sido el constante actuar del homo economicus el que ha permitido, parafraseando a Mises, que el lujo de hoy sea la necesidad del mañana, la innovación constante y el progreso en los estándares de vida se ha dado porque el lujo estimula el consumo y a la industria a inventar e introducir nuevos productos.

Termino esta nota con una reflexión sobre el arte y el artista.

Fue hace treinta milenios aproximadamente cuando miembros de la especie de rebelión constante realizaron sus primeros gravados de mamuts en las paredes de las cuevas. El jueves, miles de años después, presencié la develación de La Musa de la Innovación. Ambas, el mamut de la cueva y la musa, son recreaciones selectivas de la realidad, que a pesar de estar a “kilómetros” en su nivel de perfección, complejidad y belleza, son una expresión de la necesidad del hombre de hacer o apreciar el arte. El arte que es una manifestación de la etapa más avanzada de la evolución de la mente del hombre, una que demuestra el enorme poder cognitivo del pensamiento conceptual en la capacidad de encarnar nuestras abstracciones.

14520471_10208959327115036_4083921670646459040_n-1Por otro lado, Walter como individuo y como artista, es una demostración más de la rebeldía constante presente en el carácter del hombre con propósito. Es un rebelde en el mundo del “arte moderno” en el que lo que muchos consideran arte no solo carece de calidad estética sino también de sentido, en el que los temas populares ya no son trascendentes sino mera porquería apreciada por quienes poseen un sentido de vida vacío, por quienes practican una filosofía nihilista o por quienes en su deseo de sentirse intelectuales prostituyen el concepto de arte y frecuentan galerías en las que lienzos llenos de manchas que en nada se distinguen del suelo de un taller mecánico percudido por el aceite, son expuestos y valorados en millones de dólares.

En fin, Walter y su arte heróico me recuerdan la escena final de la novela Himno de Ayn Rand cuando escribe:

         A través de las tinieblas, a través de toda la vergüenza de los hombres, el espíritu del hombre permanecerá vivo sobre la tierra. Puede dormir, pero despertará. Puede tener cadenas, pero las romperá.

Y el hombre avanzará.

El Hombre, no los hombres.

 

 

*Las fotografías son de autoría de Juan Carlos Menéndez.
**El presente artículo se publicó originalmente en Lucidez Heterogénea el 1 de octubre de 2016.

Los malvados empresarios

El presente artículo fue publicado el 14 de mayo de 2016 en República.GT

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“¡Es momento de que los malvados empresarios devuelvan algo de lo que le han quitado a la sociedad!”

¿Que devuelvan exactamente qué?

 

“¡Que devuelvan una parte de toda la riqueza que han acaparado!”

¿Así que consideras que la riqueza que ellos poseen es un regalo que tu como parte de la sociedad les has dado? ¿No te das cuenta de que la riqueza del buen empresario, del empresario que no se alía con el poder político para obtener rentas, es una recompensa que él ha ganado de la manera más justa y moral posible?

 

“¿Cómo puedes decir eso? ¡Eres un defensor de los cerdos capitalistas!”

¿Qué no ves que cada centavo que ese empresario capitalista al que le compraste tu teléfono móvil no es producto de un regalo que tu le hiciste, sino del intercambio que ambos voluntariamente hicieron cuando tu valoraste más el celular que los Quetzales que le entregaste por él, de la misma forma en que él valoraba más los Quetzales que tu le diste que el celular que él te entregó a cambio? ¿No te das cuenta de que él no debe devolverte nada porque él no te quitó absolutamente nada?

 

Pero, pero, es que, hay miles de personas que viven en la lipidia mientras hay quienes llevan una vida de burgueses.”

¿Cómo hago para que entiendas que él puede vivir como vive gracias a que utilizó sus ventajas comparativas, las capacidades que él tenía y que otros no, para idear con su mente un objeto que ayudaba a las personas a comunicarse más fácilmente? ¿No te das cuenta de que el proceso económico no es un juego que suma cero? ¿No ves que en la medida en que el enriqueció a todos los que hoy tienen un celular fue la medida con la que él se enriqueció?

 

“¡Pero es que él no inventó el celular porque quisiera ayudar, era un pinche egoísta que solo quería encontrar una forma para saquear y así lo hizo!”

¿No has leído “La Riqueza de las Naciones”, el ensayo en el que Adam Smith enseña que no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés? ¿No te das cuenta que ese mismo interés propio que lo motivó a él a producir el celular, fue el que te motivó a ti a comprarlo? ¿O acaso tu hubieses estado anuente a entregarle al empresario de forma desinteresada los Quetzales que ese celular costaba sin que te lo entregaran? ¿O lo compraste solo porque te interesaba ampliar el tamaño de su cuenta bancaria?

 

“¡No es justo que el burgués obtenga grandes beneficios en su empresa mientras explota a sus trabajadores cuando no les paga la cantidad proporcional al trabajo necesario para producir las mercancías que la empresa comercializa!”

¿No te has dado cuenta de que no es el trabajo de los empleados lo que da valor a las mercancías sino su utilidad y escasez? ¿Puedes entender que tu celular no tiene valor como un atributo inherente a él sino que tiene valor por el uso que tu le das? ¿No estas consciente de que la multitud de individuos en la sociedad es la que adjudica un valor a los productos? En esta época los celulares son valorados por la sociedad, pero en el momento en que dejen de serlo porque se invente un producto mejor, será inútil el tiempo invertido en fabricarlos pues su valor será nulo. Es por la oferta y la demanda que una mercancía vale en el mercado.

 

“¡Eres un insensible defensor de la oligarquía! Tú no entiendes que el capitalista solo le paga al trabajador lo suficiente para que pueda seguir subsistiendo. El valor que el empleado genera, esa plusvalía, se la queda el capitalista. Es esa la base de su enriquecimiento. La acumulación de capital es producto de lo que no se le pagó al obrero, por lo que la inversión que el capitalista realiza en mejores técnicas y máquinas para generar más utilidadeses es a costa de  mantener a los trabajadores en la pobreza ?”

Ya te expliqué que el trabajo no es lo único que le da valor a las mercancías. Pero, ¿cómo va a ser posible que no te des cuenta de que la acumulación de capital no produce mayor miseria a los trabajadores, sino más altos niveles de vida y menos esfuerzo en el trabajo? ¡Tan solo mira a tu al rededor, hoy hasta el más pobre vive mejor que antes gracias a la labor productiva de los empresarios que han acumulado capital, se han arriesgado y lo han invertido! ¡El nivel de vida que tienes hoy es producto de la mente de los miles de empresarios a los que les reclamas y les pides que te devuelvan algo!

 

“¡Eres un mentiroso! ¡Las máquinas solo producen desempleo! ¡La innovación tecnológica es un medio capitalista para desechar al obrero y terminarlo de oprimir, condenándolo a vivir sometido a los azares del destino y la pobreza!”

Me aventuraría a decir que jamás en tu vida has emprendido algo, pero este no es el caso, continúa cuestionándote. ¿No te das cuenta de que la innovación tecnológica es una virtud más producto de la mente de esos “malvados capitalistas”? ¿No ves que estos hombres que idean una manera de reordenar los elementos de la realidad contribuyen a mejorar el nivel de vida de todos aquellos que no lo hacen porque no quieren o porque no tienen la capacidad de hacerlo? ¿Por qué digo lo anterior? Porque cuando el empresario descubre una nueva tecnología que puede suplantar el trabajo que realizan los hombres, no solo crea un nuevo valor sino permite crear más valor a quienes se dedicaban a hacer ese trabajo.  Los empleados podrán buscar nuevos trabajos en los que satisfagan necesidades más urgentes del mercado y eso permitirá que el circulo virtuoso de la innovación y  del  uso del conocimiento se mantenga para que la creación de valor nunca se detenga.

 

“Pero, pero….”

Hasta aquí llegaré. Solo te dejo con unas preguntas que el Juez Ricardo Rojas alguna vez planteó, tal vez así te cuestionas más. «En todas partes aparece gente exaltando el valor del trabajador, que produce mucho más de lo que le pagan, y que esa diferencia se la queda el malvado empresario. Si el mundo pareciera estar de acuerdo con esto desde hace un siglo: ¿Por qué entonces los trabajadores simplemente no se organizan para trabajar por su cuenta y eliminan al empresario, así obtienen todo el valor de su trabajo? ¿No sabrían por dónde canalizar su trabajo? ¿No tienen capital para invertir en la producción? ¿No saben cómo comercializar el producto de su trabajo?¿No están dispuestos a correr los riesgos del negocio?».

 

Para entender mejor que los empresarios no te deben nada ni a ti ni a nadie, te recomiendo leer La Rebelión de Atlas escrita por Ayn Rand para que comprendas mejor que es lo que sucede cuando te empecinas en detener a los motores del mundo y estos, en efecto, se detienen y entran en huelga. También deberías leer sobre los retos que representa emprender, Israel Kirzner lo hace muy bien en The Meaning of Market Process. Si no tienes mucho tiempo, este excelente artículo de Jorge Jacobs puede ayudarte a terminar de aclarar tus ideas.

20,800 horas

Discurso pronunciado el 17 de octubre de 2015 con motivo de la graduación de Bachilleres de la XXI Promoción del Colegio Internacional Montessori, Guatemala.

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20,800 horas

Más de 20,800 horas y más de 20,800 memorias que dejaron su sello en el pergamino del tiempo y la historia de nuestra vida.

2.340 días que terminaron con un recuerdo que guardaré por siempre y que creo que cada uno de ustedes lo hará también.

Un ciclo de 13 años que hace dos semanas cerramos con gritos, abrazos, lágrimas y risas al unísono de mariachis en la plaza en la que alguna vez soñamos celebrar.

Podría ponerme a mencionar muchísimos segmentos de esta historia que construimos juntos , pero estoy convencido de que con la escena que acabo de mencionar basta. Pues esas lagrimas, risas, gritos y abrazos que cada uno de nosotros compartió con nuestros amigos, padres y maestros no son fruto del azar, sino una consecuencia de haber llegado juntos a la meta de una titánica carrera.

Nunca más volveremos a estar los 76 juntos y de aquí en adelante cada quien empezará su propia aventura para llegar a la cima del Olimpo. Es por ello que no me quería ir sin antes darles este mensaje.

Lo hemos platicado antes, entre nosotros está el próximo John D. Rockefeller, JP Morgan, Miguel Angel Bounarotti, Frederic Bastiat o la próxima Whitney Houston, Carolina Herrera o Elizabeth Falkner. ¿Por qué? Porque si por algo se caracteriza nuestra promoción es por la abundancia de líderes… de líderes con talento.

Estamos en la linea de salida y todos nos preguntamos ¿ahora, qué tenemos que hacer?

Establecer plazos para nuestros sueños, ese es el punto de partida. El primer paso hacia una gran aventura que comienza con el ejercicio de una de las virtudes más importantes que debemos practicar: la racionalidad. Virtud que consiste en atrevernos a pensar. A pensar y analizar la realidad para decidir cómo la vamos a transformar, pues recordemos que cada uno de nosotros puede disponer de sí mismo a su voluntad y somos nosotros los creadores de nuestra propia alma, de nuestro espíritu, de nuestro futuro, de nuestra felicidad.

La felicidad es una recompensa de nuestra vida y de las acciones que tomemos para alcanzar nuestros valores. Por ello, seamos siempre felices. Esto no significa que no vayamos a toparnos con obstáculos, pero cuando lo hagamos, superémoslos con seguridad y en paz con nosotros mismos. Vamos a pasar por momentos de dolor, tristeza y frustración, pero esas emociones únicamente deben llegar a un punto en el que ya no pueden pasar debido a que hemos construido un espíritu de razón, autoestima y propósito.

Por nuestra composición química, nuestro cuerpo tiene un precio de 3 dolares. Pero son nuestras virtudes y nuestra mente las que nos hacen valiosos y dignos de vivir.

Bien lo decía el astrofísico Carl Sagan, “Somos polvo de estrellas que ha tomado su propio destino en sus manos”.

Vos, yo, él, ella, todos tenemos una mente capaz. Seamos siempre independientes, confiando en nuestro conocimiento y aprendiendo del de los demás. Eso nos hará visionarios. Guatemala y el mundo necesita visionarios. Se necesita gente con la determinación suficiente para lograr el éxito. Si podemos imaginar una Guatemala diferente, podemos crear una Guatemala diferente. Que nada ni nadie menoscabe nuestro optimismo.

Seamos líderes. Esforcémosnos por ser personas que no permiten que la ambición se desvanezca. La ambición motiva el trabajo duro, la determinación, y ese deseo incondicional de lograr. Esa ambición generará una energía totalmente contagiosa que, naturalmente, hará que más personas se unan a la construcción de nuestra visión. Para ello, debemos ser íntegros y honestos. Me refiero a esa lealtad perpetua por nuestros principios y a reconocer nuestras fallas cuando erramos. A ser siempre responsables de nuestros actos y jamás ser ni pretensiosos ni mediocres.

Busquemos siempre lo que el reportero Henry Kamm llamaba “la inexplicable alquimia personal”, esa mente independiente dedicada a la supremacía de la verdad. Ser honestos e íntegros nos permitirá ser siempre justos en nuestro diario vivir.

Creo que todos aquí queremos mejorar la vida en la Tierra. Para ello, no hay nada mejor que ser individuos productivos. Ser productivo es un fascinante proceso en el que se integran la mente y el cuerpo. El hombre común está constantemente adquiriendo conocimiento, pero el hombre productivo utiliza ese conocimiento para transformar sus pensamientos en forma material.

Caminemos, pues, y nunca nos detengamos. No nos permitamos ser menos que excelentes. Hagámonos merecedores y dignos del título de hombres. Celebremos la vida y miremos hacia el futuro. Emprendamos y demos gracias a nuestros padres, maestros y amigos por su legado pero creemos el nuestro. Levantemos nuestra visión sobre la capacidad creativa del hombre libre y enfrentemos la desolación de todo aquel pesimista que nos diga que el mundo es sombrío y malvado. Seamos pues un estímulo para el mundo, la luz del faro para todo barco perdido.

En palabras de la autora rusa Ayn Rand: “En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores. En nombre de los valores que te mantienen con vida, no permitas que tu visión del hombre sea distorsionada por lo feo, lo cobarde, lo inconsciente en aquellos que nunca han conseguido el título de humanos. No olvides que el estado natural del hombre es una postura erguida, una mente intransigente y un paso vivaz capaz de recorrer caminos ilimitados. No permitas que se extinga tu fuego, chispa a chispa, cada una de ellas irremplazable, en los pantanos sin esperanza de lo aproximado, lo casi, lo no aún, lo nunca jamás. No permitas que perezca el héroe que llevas en tu alma, en solitaria frustración por la vida que merecías pero que nunca pudiste alcanzar. Revisa tu ruta y la naturaleza de tu batalla. El mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo”

Lo que es (I)

El presente artículo fue publicado en la revista digital PERSPECTIVA el 17 de junio de 2015.

 

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Guatemala está en medio de la crisis sociopolítica más profunda después de la de aquel año ’93. Aunque muchos han tratado de achacarle al sistema  capitalista  la causa todos los problemas  que existen, que van desde la pobreza  hasta la corrupción,  debe quedar claro que tales premisas no pasan de ser puro palabrerío sin fundamento y desinformado.

Lo que sí es cierto, es que nuestra nación ha probado un poco de todo, desde la opresión de una teocracia maya, la de  una monarquía católica, gobiernos autoritarios conservadores, hasta llegar a lo que tenemos hoy en día: un Estado Benefactor-Mercantilista. Un monstruo que se empezó a incubar en Guatemala en el año de 1945 con la creación de una Constitución  a la medida de los caprichos más no derechos de muchos que no imaginaron o decidieron ignorar las consecuencias que su sistema tendría en un futuro.

El Estado benefactor-mercantilista está conformado por dos modelos predominantes como lo indica su nombre. En dos entregas explicaré en que consiste cada uno y cuales son sus consecuencias, con el objetivo de describir  lo que el sistema imperante en Guatemala es. En una tercera se explicará lo que el sistema no es y debería ser si lo que estamos buscando es alcanzar la prosperidad y el desarrollo.

Empecemos por el mercantilismo. Con brevedad se puede decir que es  un sistema en el que la competencia, la propiedad privada y el mercado en sí mismo, son controlados por el Estado en beneficio (y por presiones) de pequeños grupos de poder. Anulando así el desarrollo económico según la productividad y el esfuerzo de un emprendedor, para convertirlo en un ejercicio meramente político en el que pseudo-empresarios y funcionarios públicos trabajan en conjunto para  ambos obtener un beneficio parasitario a costa de los que generan riqueza.

Los mercantilistas hacen uso de mecanismos sutiles pero directos que se legitiman en la pervertida ley para incrementar su patrimonio. Medios que ante la opinión pública se presentan como nobles, pero que de nobles solo tienen el adjetivo. Son principalmente burocráticos-arancelarios o de tipo concesional.

Por mecanismos de carácter burocráticos-arancelarios, me refiero directamente a las aduanas. Las mencionadas se presentan como el método ideal para “proteger la economía nacional”. Existen incluso ingenuos que las defienden a capa y espada, aparentemente sin comprender lo que estas  realmente representan.  Las aduanas NO protegen la economía nacional; protegen la economía de los que no son lo suficientemente productivos y capaces para superar la oferta de otros que son verdaderamente emprendedores; afectando así la economía de los más pobres y de los que están dispuestos a esforzarse y crear.

¿Cómo me atrevo a aseverar lo anterior? Es simple, fijémonos en el hipotético caso de don Pedro, un pequeño empresario que desea importar zapatos de China con un costo por par de 150 Quetzales. Por otro lado, tenemos a doña María y los 14 accionistas de una corporación que fabrica zapatos en Guatemala y cuyo precio  por par es de 160  Quetzales. Con el objetivo de proteger la “economía nacional”, el Estado fija un arancel del 15% a la importación de zapatos, cobra un 12% en materia de impuesto al valor agregado y establece  seis documentos de importación[1].  De esta forma, el precio  de los zapatos de don Pedro resulta siendo de casi 200 Quetzales y los de doña María se mantienen en 160. Don Pedro no puede emprender su negocio pues la rentabilidad del mismo ha sido anulada por el Estado y muchos individuos que podrían haber comprado zapatos a un precio más accesible, se quedarán sin hacerlo.

Por otro lado, el mecanismo concesional es otro al que ya estamos habituados. El Estado procede de forma ilegal  a contratar servicios o adquirir bienes de empresas que sobrevaloran los precios. No importa si existe una oferta a u menor precio y de mejor calidad; si la empresa con el precio sobrevalorado es del tío, primo, hermano o del mismo político, el contrato es para ellos. Tal y como sucedió con el contrato en el que el Ministerio Gobernación pagó 184.7 millones de Quetzales en sobrevaloración de video vigilancia o con las mochilas que costaron a los tributarios más de 74 millones de Quetzales  y para empeorar la situación, duraron a los estudiantes menos de una semana por la pésima calidad de las mismas.

Sintetizando, el mercantilismo un sistema clientelar que,  como lo describió la filósofa Ayn Rand, permite la proliferación de “criminales por derecho y saqueadores por ley – hombres que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas”.

Dejo al análisis del lector interpretar que otras consecuencias ha tenido el malicioso mercantilismo en Guatemala. En la siguiente entrega ahondaremos en  las aguas putrefactas de lo que es el Estado Benefactor, para así generar un panorama de por qué este imperio de naipes en un momento iba a caer. Desde  ya algo debe quedar claro,  en Guatemala no existe ni ha existido nunca un sistema capitalista.

[1] Según datos obtenidos en una investigación presentada por el Centro de Estudios Económico Sociales .

Walter Peter: Un Gigante del Arte Guatemalteco

El presente artículo fue publicado el 13 de enero de 2015 en el sitio WEB de Estudiantes por la Libertad.

“Howard Roark levantó un templo para el espíritu humano. Vio al hombre como un ser orgulloso, fuerte, limpio, inteligente y valeroso. Vio al hombre como un ser heroico, y construyó un templo de acuerdo a este ideal. Un templo es un lugar donde el hombre debe experimentar exaltación. Pensó que la exaltación procede de la conciencia de no tener culpa, de procurar la verdad y conseguirla, de vivir según las mayores posibilidades del individuo, de no conocer ninguna vergüenza, de no tener motivo para avergonzarse, de ser capaz de mostrarse desnudo a plena luz del sol. Pensó que la exaltación significa felicidad y que la felicidad es un derecho natural del ser humano. Pensó que un lugar construido como un escenario del hombre, es un lugar sagrado.”

-Ayn Rand-

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Si el personaje de la novela El Manantial de Ayn Rand, Howard Roark, existiera y si fuera un escultor nacido en Guatemala, seguramente su nombre sería Walter Peter Brenner (izquierda).

Nació en Guatemala en 1965. Inspirado por su padre, Walter Peter Koller, comenzó pintando obras de arte naturalista a los diez años. Siete años más tarde vendió su primer pintura. Inició su formación profesional estudiando arquitectura en la Universidad Francisco Marroquín y en el tercer año de estudios viajó a Suiza, donde por los días trabajaba como piloto aviador y por las noches tomaba cursos de escultura en la Escuela de Bellas Artes de Zürich. En 1993 decidió volver a Guatemala y fundó su academia Ars Artis, la cual dirige junto a su esposa, otra maravillosa artista, María Fernanda de Peter. Actualmente Walter dedica la mitad de su tiempo a impartir clases en su academia y la otra parte la dedica a la escultura y pintura profesional, “aunque la escultura es mi debilidad” como él mismo dice.

Walter define el arte utilizando la definición primeramente planteada por Aristóteles y reformulada por Ayn Rand y dice que “el arte es la recreación selectiva de la realidad según los juicios de valor metafísicos del artista”. Puesto de manera más simple, es la recreación de la realidad según la filosofía de quien escribe, pinta o esculpe. El artista recrea algo que conoce. ¿Cómo es esa recreación? Precisamente uno selecciona un aspecto de la realidad y lo representa, lo repite de manera simbólica. Dice Walter que al hacer eso “se representa una manera de ver las cosas, un ideal, pero no un ideal platónico, es un ideal de cómo crees tú que deberían de ser las cosas, como debería de ser la vida, como debería de ser el hombre, cuál es tu sentido de vida. Lo que el artista está representando, es una visión de cómo deberían ser las cosas de manera perfecta. Aristóteles le llamaba una imitación de la realidad pero no copiada sino recreada”. En este sentido, el arte le permite al individuo plasmar ideas y conceptos de forma concreta.

Decía Rand que “existen dos aspectos de la existencia del hombre los cuales son un territorio especial y expresión de su sentido de la vida: el amor y el arte”. Derivado de lo anterior, se puede decir que la función del arte público (aquel que está en museos, galerías, plazas, etc.) es que aquel que contemple la obra pueda disfrutar de ver un ideal que comparte o de su sentido de vida, representado de una manera física figurativa.

A lo anterior agrega Walter que “el estándar, el límite, de lo que es y no es arte es el entendimiento. En el momento en que una obra deja de entenderse deja de ser arte. Esto debido a que la definición objetiva es que arte es la recreación de una visión, de una filosofía. Si tu lo que recreas es nada entonces no es nada. Pueden haber grados de abstracción, mientras tu estés entendiendo la figura.” Por ejemplo, una obra compuesta solamente por líneas pero sin una forma precisa puede que represente algo para quien la hizo pero será incomprensible para todo aquel que la vea, consecuentemente no es arte sino un simple ornamento.

Walter Peter, como paladín de la defensa de los principios racionales y la objetividad de los valores, afirma que la belleza debe estar presente en una obra de arte para ser considerad arte o buen arte. La belleza se entiende como la integración armónica de las partes con el todo, a lo que Walter agrega que “toda la vida el concepto ha estado basado en el principio de armonía. Belleza es opuesto a caos. A mayor armonía mayor belleza. A menor orden menor belleza. La belleza es totalmente objetiva, la belleza es o no es; cuando hay caos no hay belleza y cuando hay orden hay belleza”.

Habiendo establecido la teoría del arte que defiende Walter Peter, podemos hablar de la visión filosófica que su obra recrea, ese Romanticismo Heroico como él mismo lo define. Todas y cada una de las esculturas del artista comunican que el hombre, cada hombre, debe ser un fin en sí mismo. Para lograrlo, el hombre debe practicar virtudes que le ayuden a alcanzar su valor más alto, su vida y consecuentemente alcanzar la felicidad, ese “estado de alegría no contradictoria por haber alcanzado los propios valores”, como lo definía Rand, logrado por el poder que tenemos de usar el máximo poder de nuestra mente. Sus magnánimas esculturas afirman sin vergüenza que el logro productivo del individuo es su actividad más noble y que solamente utilizando la razón podemos enfrentar la realidad. Sus esculturas gritan a los cuatro vientos que el individuo es el único con el poder de controlar su destino y niegan la existencia de fuerzas que lo opriman hacia finales inciertos. Su obra es una celebración orgullosa al espíritu humano.

Para poder escribir sobre cada obra de Walter tendríamos que escribir un libro por lo que describiré brevemente tres de ellas:

Amanecer: El Gigante de Cayalá

La obra escultórica más grande del artista hasta el momento. Tallado en mármol, un gigante emergiendo de la tierra con gesto de satisfacción y con una llave en su mano derecha representando la racionalidad como virtud necesaria para alcanzar nuestros propósitos. El artista escribió una leyenda sobre el origen del Gigante vinculada con otra escultura que se encuentra a unos metros, cuyo nombre es Curiosidad. La obra se encuentra en el centro comercial Paseo Cayalá en Guatemala.

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Dueño de tu propio destino

La escultura y su nombre hablan por sí solos. Fundida en bronce a la cera perdida. Un individuo con gesto estoico, tallándose a sí mismo con firmeza, forjando su destino en libertad, escogiendo la forma en que se talla, sin pedirle ayuda a nadie y alcanzando la meta que alguna vez se trazó.Es parte de la colección privada de Walter Peter.

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Prometeo liberado

La obra favorita de Walter y su primera obra escultórica de gran tamaño. En la tragedia de Esquilo, Prometeo fue quien robó el fuego del Olimpo y lo entregó a los humanos. De la misma forma el artista representó el fuego en las barbas y la cabellera de la escultura, simbolizando la llama de la razón. Walter dice que Prometeo Liberado es un tributo a la libertad, que es alcanzada a través de la lucha y lealtad a nuestros valores”. Fue elaborada en cemento pulido y se encuentra en el Puerto de Iztapa en Guatemala.

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En este link podrás encontrar muchas más fascinantes obras de Walter Peter.

Al igual que sus esculturas, Walter Peter es un gigante, un coloso en la defensa de los principios racionales y los valores objetivos, la búsqueda de la verdad y la lucha por la libertad. Haber podido conocer y conversar con Walter, es haber conocido a un grande de la talla de Miguel Angel, a un maestro en la escultura de monumentales obras que además de ser bellas y poseer proporciones perfectas, nos recuerdan que, como escribió Ayn Rand, “el mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo”.

La fotografía principal me la tome junto a Walter el día que visité su estudio. Las otras imágenes fueron tomadas del sitio Web de Walter Peter (walterpeter.com) y del blog de WaseemSYED.