Legislación a la Arbenz

El presente artículo fue publicado el 10 de octubre de 2015 en el diario elPeriódico.

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La época electoral es terreno fértil para la promoción de políticas populistas, la demagogia y el oportunismo relucen en el discurso de los candidatos mientras las propuestas consistentes y objetivas brillan por su ausencia. La candidata a la presidencia por el partido guatemalteco miembro de la Internacional Socialista, no perdió el tiempo y le pidió a sus secuaces que desarchivaran la iniciativa de Ley 4084.

Las treinta páginas de peligrosos y ambiguos sofismas socialistas que conforman la iniciativa se pueden sintetizar en que es una ley que busca la redistribución de las tierras, el control total del gobierno en la producción de alimentos y el incremento de la burocracia estatal. En otras palabras, es la especie de política pública por la que lucharon las guerrillas marxistas-leninistas durante el siglo pasado.

La propuesta inspirada en el Socialismo del Siglo XXI que hoy tiene a Venezuela en manos de un tirano y sumida en la escasez, promueve el saqueo a través de una reforma agraria en la que la tierra es expropiada de aquellos a los que legítimamente les pertenece para dársela a otros, bajo un perverso ideal de justicia social. Digo perverso pues el robo legalizado es una antítesis del concepto de justicia.

Por otro lado, establece que “el Estado define soberanamente la modalidad, época, tipo y calidad de la producción alimentaria (…) evitando toda competencia desleal (…) con alimentos cultural y socialmente pertinentes para la población.” Esta perversa ley pretende prohibir el libre intercambio entre individuos, negando el comercio de alimentos extranjeros más baratos o el cultivo de cualquier producto que no se adecue a los mecanismos de siembra y la dieta tradicional indígena.

Contrario al nombre de la iniciativa, esta ley no promueve el desarrollo sino la pobreza y el estancamiento, no solamente rural sino nacional. El único resultado de esta propuesta sería la creación de microeconomías de subsistencia similares a las de la época feudal en la que cada uno tendría una pequeña parcela de tierra en la que podría producir únicamente lo que funcionarios del gobierno consideren “culturalmente pertinente”.

Los únicos que saldrían beneficiados serían todos los burócratas que se contratarían para trabajar en el Sistema Nacional de Desarrollo Rural Integral. Es decir, un grupo de parásitos que se dedicarían a transar favores y privilegios.

De llegarse a aprobar, los guatemaltecos podrán agradecerle al CUC, la CONIC, la UASP, a Alvaro Ramazzini, a los diputados, a la cooperación de Suiza y Bélgica, entre otros vividores, por promover la perpetuación de la miseria.

Bien dijo el economista F.A. Hayek que “nuestro problema consiste en crear condiciones que sean favorables al progreso, pero no en planificar el progreso.(…)Una política de libertad es la única verdaderamente progresiva”.

¿Y después qué?

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Nos encontramos en uno de los momentos más turbulentos en la historia reciente de Guatemala. Un General corrupto, con un proceso de antejuicio en su contra, que no acepta su despido; una ex-vicemandataria en prisión y ligada a proceso penal por dirigir, junto al General, una banda criminal; una lista enorme de diputados tránsfugas, corruptos e inescrupulosos que lucran de transar favores dentro del parlamento; unas elecciones que se aproximan con candidatos demagogos y populistas; organismos gubernamentales plagados por funcionarios y sindicatos que viven del “Estado botín”…

A causa de todo lo anterior, los guatemaltecos llegamos al punto del hartazgo y nos hemos manifestado desde hace más de 120 días en contra de la injusticia, la corrupción y el latrocinio.

El anhelo generalizado del momento es que los diputados retiren la inmunidad al General, que este renuncie y luego sea juzgado junto a la ex-vicepresidente y los condenen a prisión. Pero hay una pregunta que muchos no se han realizado o han preferido no hacer debido a la incertidumbre que suele generar el no tener una respuesta concreta: ¿Y DESPUÉS QUÉ?

Uno de los primeros pasos que tenemos que dar es el de pasar de tener un estado de legalidad a un Estado de Derecho. La situación actual habla por si sola, tener 70 mil leyes no ha evitado ni la corrupción, ni la inseguridad. Es muy distinto tener una lista de normas que justifican cualquier actuar por parte del gobierno, a un sistema de reglas claras, objetivas y justas que limitan el poder de los gobernantes y garantizan la igualdad ante la ley.

Así, se reduciría sustancialmente la corrupción pues se elimina la discrecionalidad de poder que disfrutan los burócratas y que les permite utilizar individuos y fondos públicos a su merced. En la misma línea, se fortalecería la justicia ya que el mencionado sistema de reglas consolida la institucionalidad y consecuentemente asegura la certeza de castigo para quien violente una de ellas.

Al mismo tiempo, se debe reducir y priorizar el gasto público. El objetivo es doble. Por un lado, se minimiza la expoliación ilegítima del fruto del trabajo de individuos productivos, respetando su derecho individual a la propiedad privada. Por otro, se controla el tamaño del Estado limitándolo a encargarse de sus funciones esenciales de seguridad y justicia.

Por último, pero no menos importante, el gobierno debe garantizar la prevalencia de la libertad de cada individuo para que pueda vivir en paz, cooperar voluntariamente y generar riqueza.

De la respuesta que demos a la pregunta dependerá la ruta de nuestro destino. Cada quién es libre de responderla conforme a sus propios juicios de valor. Sin embargo, todos debemos tener claro que no podemos clamar contra la corrupción mientras le pedimos al gobierno que siga creciendo y absorbiendo más funciones y recursos.

Bastiat y el “ecocidio” en Guatemala

El presente artículo fue publicado el 28 de junio en el blog de Estudiantes por la Libertad.

 

Bastiat-y-el-ecocidio-en-Guatemala-300x229Una de las obras más importantes del pensador decimonónico Frédéric Batiat se titula Lo que se ve y lo que no se ve. Este me viene a la memoria cuando leo y observo todos los comentarios, videos y artículos que se han publicado tras la masiva muerte de peces en el Río la Pasión en Guatemala.

El 30 de mayo, pobladores de la región de Sayaxché, en las inmediaciones del río ubicado en el departamento de Petén, reportaron la presencia de miles de peces muertos. Sin embargo, el escándalo mediático inició dos semanas después. Lo que los medios hicieron ver a sus lectores fue a una empresa (Reforestadora de Palma Africana S.A.) como la culpable de haber contaminado el río con un plaguicida cuyo nombre genérico es malatión.

Asociaciones por los derechos humanos salieron en defensa de las 17 comunidades que bordean el río, grupos de ecologistas y conservacionistas acusaron de ecocidio a la empresa, el Ministerio Público allanó el área de operaciones de la misma, e incluso hubo quienes en sus redes publicaron comentarios en los que incentivaban a sus conocidos a no comprar ningún producto de tal empresa.

Fuimos pocos los que nos mantuvimos escépticos o, por lo menos, a la espera de pruebas científicas concluyentes que determinaran que era efectiva la presencia de tal contaminante en las aguas del caudal.

El viernes 26 de junio, dos semanas después del inicio del escándalo, publicaron los resultados del estudio de toxicología realizado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), que concluyó que el desastre ecológico no fue provocado por un plaguicida. Pero la declaración fue más allá, y el director del Centro de Estudios Conservacionistas de la USAC, Francisco Castañeda, dijo que la contaminación fue producto de desechos orgánicos derivados del proceso de producción de la palma africana que limitan la cantidad de oxígeno en el agua.

Es trágica la forma tan sencilla en que, sin criterio, se procede a acusar a una empresa y el sensacionalismo mediático que busca publicar la primicia de una noticia sin antes remitirse a las pruebas.

Lo que nadie ve, o no desea ver, es la cantidad de posibilidades que existen detrás de la contaminación. Hay 17 poblaciones alrededor del río, las cuales son habitadas por más de 300.000 personas. ¿Acaso todos estos individuos no producen desechos orgánicos? De las 17 poblaciones, ninguna tiene un sistema de alcantarillado como tal y las que lo poseen, consiste de un rudimentario sistema que drena sus aguas en la única gran fuente de agua cercana: el Río La Pasión.

Asimismo, es contradictorio que muchos habitantes de la ciudad de Guatemala hayan puesto el grito en cielo por lo ocurrido. ¿Por qué? Porque absolutamente todos los que vivimos en la ciudad capital somos responsables de la contaminación del Río Villalobos y las Vacas, y consecuentemente del Lago de Amatitlán y del Río Motagua, pues allí desembocan los dos primeros. El alcantarillado de la metrópoli vierte allí sus aguas.

Todos somos responsables de contaminar aproximadamente 18 litros de agua cada vez que tiramos la cadena del inodoro. Nuestro champú, la pasta de dientes, los jabones y detergentes, tienen triclosán dentro de sus componentes básicos. Este químico antibacterial fluye por el caudal de estos ríos y es una de las tantas razones por las que ya casi no hay mojarras en el Lago de Amatitlán. Entonces, ¿aún hay alguien que esté dispuesto a “lanzar la primera piedra”?

Que quede claro, no estoy absolviendo a la empresa de la posible responsabilidad del desastre, ni estoy diciendo que sea ilegítimo indignarse por lo allí sucedido. A lo que voy es al hecho de que no podemos dejarnos llevar por la ligereza y acusar sin pruebas contundentes a una empresa, simplemente porque es lo más rápido y sencillo.

El problema de la contaminación es uno del que todos somos responsables, y son la ciencia y la tecnología las que cada vez nos proveen de más soluciones para que nuestra actividad productiva cause menos daño al entorno que necesitamos transformar para vivir. Las asociaciones ecologistas deberían de contribuir en la investigación de nuevas soluciones tecnológicas en lugar de afanarse en atacar la industrialización y el desarrollo.

Lo que se ve es un río contaminado, peces muertos y una empresa de palma africana en las inmediaciones del río. Lo que no se ve son las 17 comunidades potencialmente contaminantes del río, la cantidad de agua que contaminamos a diario los que vivimos en la ciudad de Guatemala, y la falta de criterio y sensacionalismo de ciertos medios de comunicación y sus lectores.

El dominio de Cleptos

El presente artículo fue publicado el 27 de abril de 2015 en Estudiantes por la LibertadRat_de_Thief_WP

Hasta que por fin se rebalsó. Llegamos en Guatemala, a un momento crítico en el que si esta gota no derramaba el vaso, me hubiera atrevido a diagnosticar a los guatemaltecos, de una seria enfermedad psicológica de negación perpetua de la realidad.

En Guatemala, como en la mayor parte de países Latinoamericanos, vivimos bajo un sistema cleptocrático. Uno en el cual, aquellos que detentan el poder, no son nada más que una asociación institucionalizada de ladrones. El saqueo y la corrupción, son el motor que mueve los engranajes.

El último caso de corrupción liga a 22 funcionarios públicos, entre los que se encuentran el actual superintendente de administración tributaria y el ahora ex-secretario privado de la vicepresidente, a la dirección de “una agrupación que trabajaba con una tabla de impuestos paralela en aduanas que les dejaba por lo menos 375,000. 00 USD cada semana”. Al caso se le denominó “la línea” pues esta banda se ponía en contacto con importadores a través de una línea telefónica en la que negociaban un soborno para que al importador se le redujese el pago de impuestos.

El caso desató tanta indignación entre los guatemaltecos que el día sábado 25 de abril, más de 15 mil guatemaltecos realizaron un plantón pacífico en la Plaza de la Constitución, exigiendo la renuncia del presidente Otto Pérez Molina y la vicepresidente Roxana Baldetti.

La manifestación, fue un verdadero ejercicio político de la sociedad civil, que le recordó a los mandatarios quienés son los que realmente mandan. Sin embrago, debemos entender que -como escribí en redes sociales- el problema va más allá de una renuncia. El problema es el sistema perverso, democrático y populista, que han legitimado los guatemaltecos durante años. El régimen cleptocrático y corrupto que hoy impera en Guatemala, no se elimina únicamente destronando al rey de turno.

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Miles de guatemaltecos exigiendo la renuncia de los mandatarios del organismo Ejecutivo.

La cleptocracia que impera en el Estado guatemalteco no se debe a la casualidad de que los políticos de turno sean unos gorrones deshonestos que pueblan el sector público. Si así fuese, simplemente bastaría con cambiarlos por otros. El problema es resultado de un sistema de perniciosos incentivos.

En primer lugar, el Estado, disfruta de un monopolio absoluto de la fuerza, sin un verdadero límite constitucional, con el que discrecionalmente puede arrebatar la propiedad de los individuos.

Por otro lado, el Estado, no somete sus resultados a quienes hacen posible su existencia y sus gastos no se rigen por un criterio de rentabilidad sino uno político, en el que se encumbra el gasto desmesurado, las fuentes ilegales de financiamiento y los contratos nepotistas. En otras palabras, aquellos que dirigen el Estado, jamás asumen sus errores en términos personales de responsabilidad patrimonial.

Así mismo, el sistema actual, ha hecho del Estado una institución que permite el cambio del color de partido, manteniendo intactos los puestos de poder. De esta forma, sirve con lealtad a todo régimen con el fin de permitirle servirse de quienes tributan.

Estos incentivos están presentes en la organización política de Guatemala y nos hacen recordar este segmento que escribió Ayn Rand en su novela La Rebelión de Atlas, “cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

La cleptocracia en Guatemala es ya un vicio institucional. Indignados estamos todos y si no queremos seguir indignándonos cada cuatro años con el cambio de los regímenes, debemos elegir cuidadosamente a aquellos parlamentarios que estén dispuestos a limitar esa descomunal cuota de poder de la que disfrutan los burócratas de turno y a exigir el respeto irrestricto a los derechos individuales.

Walter Peter: Un Gigante del Arte Guatemalteco

El presente artículo fue publicado el 13 de enero de 2015 en el sitio WEB de Estudiantes por la Libertad.

“Howard Roark levantó un templo para el espíritu humano. Vio al hombre como un ser orgulloso, fuerte, limpio, inteligente y valeroso. Vio al hombre como un ser heroico, y construyó un templo de acuerdo a este ideal. Un templo es un lugar donde el hombre debe experimentar exaltación. Pensó que la exaltación procede de la conciencia de no tener culpa, de procurar la verdad y conseguirla, de vivir según las mayores posibilidades del individuo, de no conocer ninguna vergüenza, de no tener motivo para avergonzarse, de ser capaz de mostrarse desnudo a plena luz del sol. Pensó que la exaltación significa felicidad y que la felicidad es un derecho natural del ser humano. Pensó que un lugar construido como un escenario del hombre, es un lugar sagrado.”

-Ayn Rand-

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Si el personaje de la novela El Manantial de Ayn Rand, Howard Roark, existiera y si fuera un escultor nacido en Guatemala, seguramente su nombre sería Walter Peter Brenner (izquierda).

Nació en Guatemala en 1965. Inspirado por su padre, Walter Peter Koller, comenzó pintando obras de arte naturalista a los diez años. Siete años más tarde vendió su primer pintura. Inició su formación profesional estudiando arquitectura en la Universidad Francisco Marroquín y en el tercer año de estudios viajó a Suiza, donde por los días trabajaba como piloto aviador y por las noches tomaba cursos de escultura en la Escuela de Bellas Artes de Zürich. En 1993 decidió volver a Guatemala y fundó su academia Ars Artis, la cual dirige junto a su esposa, otra maravillosa artista, María Fernanda de Peter. Actualmente Walter dedica la mitad de su tiempo a impartir clases en su academia y la otra parte la dedica a la escultura y pintura profesional, “aunque la escultura es mi debilidad” como él mismo dice.

Walter define el arte utilizando la definición primeramente planteada por Aristóteles y reformulada por Ayn Rand y dice que “el arte es la recreación selectiva de la realidad según los juicios de valor metafísicos del artista”. Puesto de manera más simple, es la recreación de la realidad según la filosofía de quien escribe, pinta o esculpe. El artista recrea algo que conoce. ¿Cómo es esa recreación? Precisamente uno selecciona un aspecto de la realidad y lo representa, lo repite de manera simbólica. Dice Walter que al hacer eso “se representa una manera de ver las cosas, un ideal, pero no un ideal platónico, es un ideal de cómo crees tú que deberían de ser las cosas, como debería de ser la vida, como debería de ser el hombre, cuál es tu sentido de vida. Lo que el artista está representando, es una visión de cómo deberían ser las cosas de manera perfecta. Aristóteles le llamaba una imitación de la realidad pero no copiada sino recreada”. En este sentido, el arte le permite al individuo plasmar ideas y conceptos de forma concreta.

Decía Rand que “existen dos aspectos de la existencia del hombre los cuales son un territorio especial y expresión de su sentido de la vida: el amor y el arte”. Derivado de lo anterior, se puede decir que la función del arte público (aquel que está en museos, galerías, plazas, etc.) es que aquel que contemple la obra pueda disfrutar de ver un ideal que comparte o de su sentido de vida, representado de una manera física figurativa.

A lo anterior agrega Walter que “el estándar, el límite, de lo que es y no es arte es el entendimiento. En el momento en que una obra deja de entenderse deja de ser arte. Esto debido a que la definición objetiva es que arte es la recreación de una visión, de una filosofía. Si tu lo que recreas es nada entonces no es nada. Pueden haber grados de abstracción, mientras tu estés entendiendo la figura.” Por ejemplo, una obra compuesta solamente por líneas pero sin una forma precisa puede que represente algo para quien la hizo pero será incomprensible para todo aquel que la vea, consecuentemente no es arte sino un simple ornamento.

Walter Peter, como paladín de la defensa de los principios racionales y la objetividad de los valores, afirma que la belleza debe estar presente en una obra de arte para ser considerad arte o buen arte. La belleza se entiende como la integración armónica de las partes con el todo, a lo que Walter agrega que “toda la vida el concepto ha estado basado en el principio de armonía. Belleza es opuesto a caos. A mayor armonía mayor belleza. A menor orden menor belleza. La belleza es totalmente objetiva, la belleza es o no es; cuando hay caos no hay belleza y cuando hay orden hay belleza”.

Habiendo establecido la teoría del arte que defiende Walter Peter, podemos hablar de la visión filosófica que su obra recrea, ese Romanticismo Heroico como él mismo lo define. Todas y cada una de las esculturas del artista comunican que el hombre, cada hombre, debe ser un fin en sí mismo. Para lograrlo, el hombre debe practicar virtudes que le ayuden a alcanzar su valor más alto, su vida y consecuentemente alcanzar la felicidad, ese “estado de alegría no contradictoria por haber alcanzado los propios valores”, como lo definía Rand, logrado por el poder que tenemos de usar el máximo poder de nuestra mente. Sus magnánimas esculturas afirman sin vergüenza que el logro productivo del individuo es su actividad más noble y que solamente utilizando la razón podemos enfrentar la realidad. Sus esculturas gritan a los cuatro vientos que el individuo es el único con el poder de controlar su destino y niegan la existencia de fuerzas que lo opriman hacia finales inciertos. Su obra es una celebración orgullosa al espíritu humano.

Para poder escribir sobre cada obra de Walter tendríamos que escribir un libro por lo que describiré brevemente tres de ellas:

Amanecer: El Gigante de Cayalá

La obra escultórica más grande del artista hasta el momento. Tallado en mármol, un gigante emergiendo de la tierra con gesto de satisfacción y con una llave en su mano derecha representando la racionalidad como virtud necesaria para alcanzar nuestros propósitos. El artista escribió una leyenda sobre el origen del Gigante vinculada con otra escultura que se encuentra a unos metros, cuyo nombre es Curiosidad. La obra se encuentra en el centro comercial Paseo Cayalá en Guatemala.

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Dueño de tu propio destino

La escultura y su nombre hablan por sí solos. Fundida en bronce a la cera perdida. Un individuo con gesto estoico, tallándose a sí mismo con firmeza, forjando su destino en libertad, escogiendo la forma en que se talla, sin pedirle ayuda a nadie y alcanzando la meta que alguna vez se trazó.Es parte de la colección privada de Walter Peter.

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Prometeo liberado

La obra favorita de Walter y su primera obra escultórica de gran tamaño. En la tragedia de Esquilo, Prometeo fue quien robó el fuego del Olimpo y lo entregó a los humanos. De la misma forma el artista representó el fuego en las barbas y la cabellera de la escultura, simbolizando la llama de la razón. Walter dice que Prometeo Liberado es un tributo a la libertad, que es alcanzada a través de la lucha y lealtad a nuestros valores”. Fue elaborada en cemento pulido y se encuentra en el Puerto de Iztapa en Guatemala.

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En este link podrás encontrar muchas más fascinantes obras de Walter Peter.

Al igual que sus esculturas, Walter Peter es un gigante, un coloso en la defensa de los principios racionales y los valores objetivos, la búsqueda de la verdad y la lucha por la libertad. Haber podido conocer y conversar con Walter, es haber conocido a un grande de la talla de Miguel Angel, a un maestro en la escultura de monumentales obras que además de ser bellas y poseer proporciones perfectas, nos recuerdan que, como escribió Ayn Rand, “el mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo”.

La fotografía principal me la tome junto a Walter el día que visité su estudio. Las otras imágenes fueron tomadas del sitio Web de Walter Peter (walterpeter.com) y del blog de WaseemSYED.

Infulas de Santa Claus

“No intentes ocultarte de él pues siempre te vera, él sabe de ti, él sabe de mi, él lo sabe todo no intentes huir. Santa Claus llego a la ciudad”.

¿Irá a ser Santa Claus quien vendrá a la ciudad o la SAT la que llegará a tu celular?

A la sazón de la temporada, los políticos decidieron imitar al señor barbudo de traje rojo que cada Navidad visita a los niños a los que estuvo controlando de manera omnisciente durante todo el año para traerles obsequios que los alegrarán. Con el mismo fin de observar constantemente el comportamiento de las personas, pero no para traerles felicidad, los parlamentarios, dentro de la Ley del Presupuesto General para 2015 aprobaron un artículo que establece que “la Superintendencia de Administración Tributaria tendrá la libertad de activar un dispositivo para monitorear las llamadas, mensajes de voz y de texto, videos y fotografías (…)”. Lo anterior autoriza al gobierno de Guatemala, a través de la SAT, a entrometerse intrusivamente en los dispositivos móviles de los individuos sin necesidad de orden de juez. Los parlamentarios pretenden que los ciudadanos guatemaltecos nos sometamos a un estado vigilante para ver “quién se porta bien y quién se porta mal”.

A eso solo se le puede llamar de una forma…ABUSO. Es una flagrante violación al derecho a la libertad y consecuentemente a la privacidad, el permitirle al Estado obtener información directamente de los celulares de los habitantes de Guatemala sin orden judicial previa. Y lo que es peor, es que la entidad a la que se autoriza realizar actos de espionaje es nada más y nada menos que a la SAT. De no ser revocada por la Corte de Constitucionalidad, esta medida le garantizará a esta institución la continuidad de la cacería de brujas que han emprendido en contra de aquellos que honradamente trabajan y producen. No es más que una ley arbitraria que se utilizaría para hostigar a aquellos que viven del fruto de sus logros.

Este tipo de leyes a la Santa Claus tienen su origen en los impuestos, en el uso de la fuerza para tomar dinero ajeno. Los políticos son muy audaces en idear nuevas formas para seguir exprimiendo a aquellos que son expoliados de lo que les pertenece, porque para ellos los tributarios son maquinitas de hacer dinero. En este caso lo que idearon fue permitirse fisgonear dentro de la información de los ciudadanos para poder encontrar posibles irregularidades en la tributación y por ende, poder obtener más dinero de forma coercitiva. Esto con el fin de mantener el ritmo de crecimiento acelerado del insostenible Estado Benefactor.

Por otro lado, este tipo de tácticas son utilizadas por los políticos con ínfulas de Santa Claus debido a que de otra forma no les alcanzaría tampoco para poder realizar sus convivios de fin de año, mientras el sistema de justicia está al borde del colapso; no podrían regalarse entre sus compinches televisores de cuarenta y dos pulgadas, mientras los policías no tienen recursos para la gasolina de las radio patrullas; no podrían pagar por sus lujosos viajes por el mundo, mientras un hospital para enfermos mentales está en condiciones infrahumanas. Sin leyes que busquen exprimir por cualquier medio a los guatemaltecos, en este caso por medio del espionaje, los políticos no tendrían para despilfarrar.

En fin, habrá que esperar a que el año que viene la Corte de Constitucionalidad resuelva conforme a derecho y revoque esta disposición que ya es de las últimas movidas de este gobierno. Un gobierno que pasó de forma tan fugaz como el trineo de Santa Claus en Noche Buena. En este corto lapso de cuatro años, lo bueno que los gobernantes pudieron hacer por el bienestar de todos no lo hicieron. Al contrario, todos los partidos políticos traicionaron a quienes les otorgaron el derecho de ejercer el poder y solamente hicieron más complicada la vida en Guatemala para aquellos que producen y crean. A pesar de todo lo anterior, soy optimista y tengo la esperanza de que en un futuro incierto, la situación va a mejorar para aquellos individuos responsables y respetuosos. Así que, disfrutemos de la existencia, preparémonos para enfrentar utilizando la razón los retos de un año que está a punto de comenzar y recordemos que solo nosotros podemos cambiar la realidad en la que vivimos.

La imágen fue tomada de el sitio web Deviantart con fines ilustrartivos. Hace alusión al Gran Hermano de la novela 1984 de George Orwell.

De piñata a bacanal

Por José Fernando Orellana Wer

El presente artículo fue publicado en la página Web de GUATE ACTIVA el 27 de octubre de 2014.

Escándalos aquí, desorden allá y caos por donde quiera que veamos. El gobierno de Guatemala ha caído tan bajo como para comparársele, ya no con una piñata sino con una perpetua fiesta bacanal. Entiéndase que la comparación se debe al carácter primitivo de la celebración, al desorden total que imperaba durante la temporada y por ser una festividad donde se planeaban muchas clases de crímenes y conspiraciones mezquinas. Allí donde lo vemos la comparación, lastimosamente, queda como anillo al dedo. Y es que el populismo es el traje de gala que portan los organizadores del jolgorio y es el culpable de haber tirado por la borda ya, la institucionalidad del Estado guatemalteco.

Pero, ¿por qué parece tan importante portar el populismo como traje de gala en esta celebración? La respuesta es bastante obvia: porque degrada al ciudadano ignorante al nivel de convertirlo en un adicto al paternalismo de quienes lo promueven. Transforma al ciudadano sin educación, en un ente servil que entregará sus derechos y su dignidad sin chistar palabra, a cambio de obtener algo que necesita en el momento.

Para muestra un botón: el causante de esa expresión de barbarie que se vivió el día martes 22 de octubre en las afueras del Palacio Legislativo, donde una turba fue dirigida por el oficialismo para boicotear el inicio de la sesión plenaria, no fue nada más que el populismo que apareció como un vendedor de droga ante el adicto, ofreciéndole a pobladores pusilánimes vender su dignidad y dejar fluir sus más bajos instintos a cambio de unos cuantos centavos y un almuerzo.

Pero el traje que suelen portar los políticos durante el bacanal corrompe no solo a gente ignorante sino que parece extender ese miserable atractivo por todos los estratos sociales. Algunos empresarios deciden dejar sus principios para poder volverse dependientes de las dádivas del Estado. La estrategia de estos vividores que ansían hacer dinero fácil, pasando por encima de la libre competencia, consiste en besarle los pies al populista de turno. Traduciéndose en favores que van desde la monopolización de mercados por decreto, impuestos especiales, entre muchas otras ocurrencias más.

Y esta parranda es de nunca acabar pues el mismo Estado se ve en la necesidad de aumentar su poder y burocracia para poder influenciar a más para que se les unan. Toda acción del Estado se convierte en un artilugio para intensificar el paternalismo clientelista, para incrementar ese juego en el que papá Estado le regala para obtener su voto a cambio, expresándose en unas futuras elecciones donde no se elije a quien gobernará mejor sino al que regalará más.

Por otro lado, no se puede dejar de fuera el discurso. El de los populistas participantes del desenfrenado culto al dios romano del placer Baco, quienes no disfrutan del placer carnal como en la festividad original, sino del placer de tener poder sobre otros. La oratoria de estos está plagada de inventiva, de promesas ridículas e imposibles y de victimización. Parafraseando a la activista guatemalteca Gloria Álvarez, en el discurso de los políticos latinoamericanos la razón y la lógica no tienen cabida. Ofrecen un túnel que atraviese la montaña, “pero aquí no hay montaña”, entonces pasan a prometerles la montaña. “Que mi negocio no funciona”, entonces también le prometen un subsidio, uno que será sufragado con el dinero que el populista dice que obtendrá del “rico, del que tiene, del explotador, del capitalista salvaje” pues las “mayorías explotadas, las masas, el pobre pueblo de Guatemala” se lo merecen. Insisto, discurso inventivo, falaz, ridículo y por sobre todo, victimizador. Como diría Orwell “intentan darle solidez al viento”.

Este desastre hay que pararlo. Pero ¿cómo terminar con esta adicción generalizada a apegarse al populismo? La respuesta está en reconocer que la evidencia empírica nos demuestra que lo único que un sistema de estos logra, es la generalización de la miseria, en darnos cuenta que más allá del discurso del político, sus intereses individuales siempre prevalecerán. Al populismo debemos combatirlo sin desmayo y con argumentos reducir el dañino paternalismo estatal. La tarea es una por la que vale la pena luchar y si aún no se convence pregúntese: ¿Cuál es la lógica de seguir implorando por un malvado líder que nos diga cómo vivir nuestras vidas y se aproveche de nosotros?

La imágen es una obra William-Adolphe Bouguereau titulada “La juventud de Baco”. Fue tomada de Wikimedia Commons