Negociando con el Lobo

El presente artículo fue publicado el 11 de Agosto de 2017 en Lucidez Heterogénea.

Alejandro-Sinibaldi

Por José Fernando Orellana Wer

Si sobre algo podemos reflexionar a raíz del más reciente caso de corrupción llevado a tribunales por el Ministerio Publico y la CICIG, es sobre las consecuencias no deseadas que suele acarrear el no actuar con base en principios.

Actuar por principio implica pensar y conducirse partiendo de ideas que tomamos como fundamento para guiar nuestro pensamiento y curso de acción.Los principios no son ni reglas sin propósito, ni absolutos sin contexto, sino instrumentosque se aplican en el marco de una situación determinada. Es decir, se aplican con un propósito y tomando en cuenta todos los hechos relevantes.

Actuar por principio nos permite encontrar los medios más prácticos para alcanzar nuestros fines, y poderlos conservar. Es una falsa dicotomía esa de argüir que si uno actúa apegado a principios no se puede ser práctico en la toma de decisiones. Al contrario, únicamente con…

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¡NO TE CALLES!

Artículo publicado el 4 de enero de 2017 en Lucidéz Heterogénea.

censurado.pngA través de la historia, uno de los pilares fundamentales de la Civilización Occidental más amenazados ha sido el de la libertad de expresión. Desde tiempos muy remotos, sus detractores han sido sujetos que le temen a la verdad,  la diseminación del conocimiento y/o a la responsabilidad de pensar por sí mismos.

Los antagonistas de hoy comparten el mismo perfil que el de los de ayer:  fundamentalistas religiosos (hoy en día particularmente de la religión islámica), líderes políticos dictatoriales y populistas, y muchedumbres con mentalidad de borrego que reclaman un pseudo-derecho a  no ser ofendidos, manifestando una especie confort intelectual y emocional que les lleva a creer que no es  el derecho a la libre expresión lo que se debe proteger, sino su “derecho” a estar libres de la expresión de otros.

La libertad de expresión es un principio derivado de la libertad intelectual, es este el derecho que salvaguarda la facultad que tenemos para transmitir ideas y adquirir conocimiento. De otra forma, sin libertad de expresarnos, sería imposible el desarrollo del saber debido a que no podríamos conjeturar hipótesis sobre la naturaleza de la realidad, y luego ponerlas a prueba a voluntad contra esa misma realidad para verificarlas. Es solo planteandonos ideas a nosotros mismos y a otros,  y viendo cuáles resisten los intentos de refutarlas, que adquirimos conocimiento.

Los grandes cambios de largo plazo en la historia del hombre, han sido producto no de revoluciones violentas, sino de la difusión de las ideas. Ese reconocimiento de que son las ideas las que moldean el mundo, ha sido la razón por la cual sujetos con ambición de poder se han empeñado en censurar todo aquello que ponga en riesgo la aceptación de las ideas que ellos promueven.  Es por esa función esencial que cumple la libre expresión en la búsqueda de la verdad, en la defensa de los derechos individuales y en la educación, que individuos cuya autoridad se cimienta en ideas basadas en dogmas, fe y fuerza política, a través del tiempo se han interesado en mermar a toda costa la libertad de expresión, quemando científicos en la hoguera, encarcelando escritores y asesinando artistas.

Dentro de este contexto, considero necesario reflexionar sobre esas muchedumbres con mentalidad de borrego que mencionaba al inicio del texto, pues en mi opinión son una de las mayores amenazas a la libertad de expresión en la actualidad.

Estas muchedumbres están conformadas por fanáticos religiosos, adeptos de la ideología de género, animalistas empedernidos, partidarios de la exaltación de la etnia, socialistas gucci, entre muchos otros individuos, que creen tener un derecho a no ser ofendidos, llegando incluso a hacer uso de la fuerza en contra de quienes no comparten sus ideas y justificándose en que su violencia es solo una respuesta a las provocaciones de quienes disienten con ellos.

Lo anterior se debe a que estas muchedumbres  están compuestas en su mayoría por individuos que han tomado la decisión de no pensar por sí mismos, sino de adherirse a las ideas sin fundamento de terceros, tal es la razón por la que al ser cuestionados se descontrolan, pues no tienen manera de defenderlas al contrastarlas con la realidad y actúan estimulados por mera emoción, sintiéndose ofendidos por el disenso.

Las muchedumbres con mentalidad de borrego, reclaman tolerancia y respeto por sus ideas. Ante este reclamo es válido hacer dos observaciones.

Por un lado, como bien respondió Flemming Rose (ex-editor del diario danés Jyllands-Posten) a una pregunta que le plantee durante un conversatorio hace unas semanas, “la tolerancia no significa que se tiene un derecho a no ser ofendido por lo que otros dicen; significa que nadie debería intentar silenciar a aquellos que dicen cosas con las que uno no está de acuerdo. La tolerancia no es más que el respeto por la libertad”. La tolerancia no se trata de buscar la armonía, sino de promover el respeto a la libertad de cada quien de disentir.

Por otro lado, estos “nuevos censores” caen en la contradicción de creer que las ideas son dignas de respeto, cuando realmente son los individuos quienes deben ser respetados. Cuando se trata de temas de ideología y de religión, existe una tendencia a creer que son ideas que gozan de una categoría superior por lo cual no es correcto cuestionarlas pues deben ser respetadas. Sin embargo, la ideología y la religión no son más que conjuntos de ideas que describen la concepción de aspectos particulares de la realidad que tiene una persona, y como toda idea, deben estar sujetas a constante cuestionamiento.

Otro aspecto alarmante, es la justificación que muchos hacen ante las respuestas violentas de grupos ideológicos y religiosos, que enardecidos por la burla o por el discurso de alguien que disiente, han asesinado caricaturistas y emprendido manifestaciones violentas y destructivas para impedir que se lleven a cabo conferencias. Lo justifican alegando que son producto de una provocación, sin embargo no tienen claro que las palabras, por muy ofensivas que puedan ser,  no violan los derechos individuales.

La libertad de expresión está bajo asedio en Occidente y  parte de lo que a través de la historia moderna ha hecho de Occidente lo que es, ha sido un respeto  por la legítima facultad de todos a disentir, a no estar de acuerdo, y a ofender.

¡No cedas ante el miedo! ¡No te auto-censures! ¡Piensa, habla y responsabilizate por lo que digas! ¡No te calles!

Imágen: http://bit.ly/2l6htK9

Reflexiones de un año (y poco más) frente a los micrófonos

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Recuerdo ese 5 de marzo de 2015 como si hubiera sido ayer. Salí del colegio a medio día, emocionado y nervioso, muy nervioso, hablar en público nunca había sido un problema, pero nunca antes había sido frente a un micrófono que iba a transmitir mis ideas a través de la radio y del internet.

Manejé hasta Geminis 10 y subí al nivel 19. “Libertopolis”  decía la placa de vidrio  en la  entrada de la oficina 1905.

Era mi primera vez en la radio, pero más que eso, era la primera vez que me invitaban a hablar en un programa de Libertopolis. Días antes, la idea de estar sentado frente a un micrófono en esa estación de radio  que tanto me gustaba escuchar, y a cuyos conductores tanto admiraba (cosa que sigo haciendo) por ser  de los de los pocos líderes de opinión pública que defendían las ideas de la libertad en Guatemala, era tan solo una lejana ilusión.

Con el paso de los meses las invitaciones a los programas se fueron haciendo más frecuentes, colaboré cubriendo las elecciones  desde diferentes centros de votación y en octubre del 2015,  Raul Contreras me invitó a formar parte del equipo de conducción de Así es La Vida, uno de los programas que se transmiten en Libertopolis.

En enero del año recién pasado, se me dio la oportunidad de empezar a conducir Contravía PM. Habiendo cumplido ya un año de estar conduciendo de manera “oficial” un programa de radio , estoy convencido de que no me equivoqué al aceptar esa oportunidad.

La pregunta más frecuente que he recibido por parte de muchas personas es acerca de por qué dedico mi tiempo a conducir un programa de radio, de hecho yo mismo me hice esa pregunta desde mucho antes, cuando decidí empezar a dar la batalla de las ideas publicando artículos en mi blog. La respuesta que he dado desde el inicio ha sido muy parecida a la que Ragnar Danneskjöld le da a Hank Rearden  (heroes ficticios de la novela “La Rebelión de Atlas”) en esta escena  del libro:

Hank Rearden (HR): “No será usted uno de esos condenados altruistas que pasan su tiempo en aventuras no redituables económicamente y que arriesgan su vida simplemente para servir a los demás?”

Ragnar Danneskjold (RD): “No, Sr. Rearden, invierto mi tiempo en mi propio futuro. Cuando seamos libres y empecemos a reconstruir nuestras ruinas, presenciaré cómo el mundo renace con la máxima rapidez posible. Si entonces existe capital activo en las manos adecuadas, en las manos de nuestros mejores y más productivos hombres, ello representará un ahorro de tiempo para el resto, y paralelamente, siglos para la historia del país. ¿Se preguntó lo que usted significa para mí? Significa todo cuanto admiro, todo cuanto quisiera ser el día en que el mundo resulte un lugar adecuado para personas así; es todo lo que quiero, aun cuando éste sea el único modo de relacionarme con usted y de poderle ser útil en el presente.”

HR: “¿Por qué?”

RD: “Porque mi único amor, el único valor por el que me interesa vivir, es uno que nunca fue apreciado por la sociedad y nunca se ganó su reconocimiento, ni tuvo amigos ni defensores: la capacidad humana.

La batalla de las ideas que he dado a través de medios escritos y audiovisuales ha sido motivada por mi propio interés de poder perseguir mis propósitos  en paz, viviendo en una sociedad en la que todos sean libres de cooperar con quienes deseen y el único límite para la acción individual sea el respeto por los derechos individuales de terceros.

En ese constante y permanente proceso que representa la búsqueda de la verdad, ese proceso que empieza al tomar la decisión de pensar y por entender que es el intelecto el que tenemos que adecuar a la realidad y no a la inversa, llegué a la conclusión  de que para lograr lo anterior, son las ideas de la razón y el capitalismo las que han de prevalecer en la mente de las personas. Difundiendo estas ideas ayudamos a otros en ese proceso de buscar la verdad y en consecuencia estamos “invirtiendo nuestro tiempo en nuestro propio futuro”.

 Por ello, estar atrás de un micrófono o de una pluma es una tremenda responsabilidad que requiere un enfoque permanente en evitar las contradicciones y buscar siempre la objetividad, siendo intelectualmente honestos para reconocer nuestros errores cuando nos equivocamos.

En este año también he aprendido  que parte fundamental en la causa por la libertad es hacer las preguntas correctas y  expresarnos utilizando los términos correctos, pues de ello depende la claridad en el mensaje que deseamos transmitir.

En este tiempo, también he aprendido a evaluar mejor cuales son las batallas que quiero dar y las discusiones en las que me quiero involucrar, pues así como hay algunas en las que nosotros (o quienes nos escuchan y leen) podemos aprender, existen otras que no ameritan nuestro tiempo y esfuerzo como en el caso de los ataques falaces y los comentarios deshonestos y malintencionados.

Considero que también es justo reconocer el mérito de quienes me han influenciado, de aquellos de los que he aprendido y de los que dan la misma batalla que yo he decidido dar. Por cuestiones de espacio no puedo mencionar a todos pero tal es el caso de mi papá, mi primera y mayor influencia que me introdujo al mundo de las ideas de la libertad; mi mamá, quien no se pierde un solo programa y nunca ha perdido una oportunidad para aconsejarme que puedo mejorar; a Marta Yolanda Díaz-Durán, Jorge Jacobs, Maria Dolores Arias y Estuardo Zapeta, quienes confiaron en mí y me dieron la oportunidad de dar la batalla de las ideas desde los micrófonos del único medio disidente de Guatemala, el único medio que no cede ante la corrección política del establishment y cuyo equipo está comprometido con la verdad y la libertad; a Raúl Contreras, amigo y maestro que me permitió formar parte del equipo de conductores de Así es la Vida y de quien aprendí técnicas de expresión fundamentales para estar detrás de un micrófono, empezando por la autenticidad;   a Juan Francisco Rodríguez y Alejandro Baldizon, mis compañeros de conducción; y en fin, a todo el equipo de Libertopolis.

¡Vamos por un año más de defender y difundir  las ideas  de una sociedad de personas libres y responsables!

Publicado el 8 de enero de 2017 en Lucidez Heterogénea.

El monumento a la especie de rebelión constante

El jueves pasado fue un día especial, un veintinueve de septiembre como ningún otro en el que tuve el gusto de presenciar la develación de la más reciente obra escultórica de Walter Peter, un artista y maestro, a quien admiro y tengo el gusto de llamar mi amigo.

Faltaban veinte minutos para las seis de la tarde y los dorados rayos del crepúsculo bañaban las alas brillantes y descubiertas de “La Musa de la Innovación” a la que todos los presentes ansiábamos poder apreciar.

Finalmente la manta cayó al suelo y no pude más que pensar que La Musa de la Innovación es una exaltación de esa especie única entre los seres vivos que se encuentra en constante rebelión frente a las fuerzas de la naturaleza: el hombre con propósito. Entiéndase esa rebelión no como un capricho del hombre o como una negativa de este a aceptar las leyes de…

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El monumento a la especie de rebelión constante

E14508461_10154163882578773_1460071635_nl jueves pasado fue un día especial, un veintinueve de septiembre como ningún otro en el que tuve el gusto de presenciar la develación de la más reciente obra escultórica de Walter Peter, un artista y maestro, a quien admiro y tengo el gusto de llamar mi amigo.

Faltaban veinte minutos para las seis de la tarde y los dorados rayos del crepúsculo bañaban las alas brillantes y descubiertas de “La Musa de la Innovación” a la que todos los presentes ansiábamos poder apreciar.

giphyFinalmente la manta cayó al suelo y no pude más que pensar que La Musa de la Innovación es una exaltación de esa especie única entre los seres vivos que se encuentra en constante rebelión frente a las fuerzas de la naturaleza: el hombre con propósito. Entiéndase esa rebelión no como un capricho del hombre o como una negativa de este a aceptar las leyes de la naturaleza, sino por el contrario, como una acción triunfal del hombre, una que consiste en entender esas leyes utilizando su mente y de aprovechar ese conocimiento obtenido para moldear el mundo a su medida, a su imagen y semejanza, transformando, innovando y creando.

Walter, citando a Nikola Tesla,  mencionó que la musa es una alegoría al hecho que el “desarrollo del hombre depende fundamentalmente de la invención, es el producto más importante de su cerebro creativo; su objetivo final es el dominio completo de la mente sobre el mundo material y el aprovechamiento de las fuerzas de la naturaleza a favor de las necesidades humanas”. El fuerte viento que soplaba en dirección contraria al horizonte en el que la musa tenía puesta su mirada y hacia el que “volaba”, acentuó aún más esa metáfora genialmente lograda en la escultura, a tal punto que se “enchinaba” la piel.

No hacen falta explicaciones para entender lo que la obra busca transmitir pero aparte de lo que con anterioridad mencioné, Walter expresó en su discurso que la musa simboliza el poder creativo, un poder que ejerce una mente libre para definir sus metas, así como la grandeza, la aspiración y la altivez. Una de sus alas simboliza la libertad y la felicidad logradas por la innovación tecnológica derivada del uso de los procesos mecánicos, la otra ala representa la innovación constante.

Pero la musa no es solo eso, su estructura sólida y firme, sus rasgos severos, su mirada soberbia, y la transición que se puede apreciar en sus alas de engranajes y cadenas a procesadores y partes de computadoras, me hacen reflexionar también sobre como es que la historia del hombre civilizado es la historia no solo de la rebelión (como ya expresé), sino de la revolución. La primera gran revolución de la especie humana fue la Revolución Neolítica, esa en la que por primera vez en la historia el hombre descubrió las leyes de la naturaleza que le permitieron someterla, domesticando animales, cultivando la tierra y, en consecuencia, sedentarizándose.

Pasaron miles de años para que se diera la siguiente gran revolución, las causas de ese estancamiento fueron múltiples, entre las que se encuentran largos períodos en los que los hombres de mente fueron perseguidos sistemáticamente y quemados en la hoguera por individuos que pregonaban una filosofía mística, irracional y colectivista. Con el paso del tiempo el clima de ideas fue cambiando y fue el período de la Ilustración escocesa y el predominio de las ideas humanistas de la libertad y la razón, el que permitió que se desencadenara la revolución más grade de la historia de la humanidad, la Revolución Industrial. Fue a partir de esta gran revolución que la calidad de vida de la especie humana empezó a mejorar exponencialmente, a tal punto que el proceso de revolución no se ha detenido desde su inicio a mediados del siglo XVIII y nos hemos habituado a que ese proceso sea constante, no hace falta otra revolución, vivimos en ella.

Esa revolución constante desde los engranajes de la máquina de vapor hasta los procesadores electrónicos y todo lo que está por venir, es la que le permite a la musa volar y levantarse enérgicamente desde el suelo, dejando claro de manera rotunda que si el hombre es dejado en libertad para utilizar su mente y aprovechar el producto de su esfuerzo, la vida en la Tierra cada vez será mejor.

Ludwig von Mises, un campeón en la defensa de la libertad que hubiera cumplido 135 años el día en que se develó la musa, describía así uno de los axiomas que explican la acción humana: “El incentivo que empuja a un hombre a actuar, es un cierto malestar por algo”. Es ese estado de insatisfacción el que motiva al hombre a alcanzar sus valores para ser feliz y la posibilidad de hacerlo se pone de manifiesto en La Musa de la Innovación. Ha sido el constante actuar del homo economicus el que ha permitido, parafraseando a Mises, que el lujo de hoy sea la necesidad del mañana, la innovación constante y el progreso en los estándares de vida se ha dado porque el lujo estimula el consumo y a la industria a inventar e introducir nuevos productos.

Termino esta nota con una reflexión sobre el arte y el artista.

Fue hace treinta milenios aproximadamente cuando miembros de la especie de rebelión constante realizaron sus primeros gravados de mamuts en las paredes de las cuevas. El jueves, miles de años después, presencié la develación de La Musa de la Innovación. Ambas, el mamut de la cueva y la musa, son recreaciones selectivas de la realidad, que a pesar de estar a “kilómetros” en su nivel de perfección, complejidad y belleza, son una expresión de la necesidad del hombre de hacer o apreciar el arte. El arte que es una manifestación de la etapa más avanzada de la evolución de la mente del hombre, una que demuestra el enorme poder cognitivo del pensamiento conceptual en la capacidad de encarnar nuestras abstracciones.

14520471_10208959327115036_4083921670646459040_n-1Por otro lado, Walter como individuo y como artista, es una demostración más de la rebeldía constante presente en el carácter del hombre con propósito. Es un rebelde en el mundo del “arte moderno” en el que lo que muchos consideran arte no solo carece de calidad estética sino también de sentido, en el que los temas populares ya no son trascendentes sino mera porquería apreciada por quienes poseen un sentido de vida vacío, por quienes practican una filosofía nihilista o por quienes en su deseo de sentirse intelectuales prostituyen el concepto de arte y frecuentan galerías en las que lienzos llenos de manchas que en nada se distinguen del suelo de un taller mecánico percudido por el aceite, son expuestos y valorados en millones de dólares.

En fin, Walter y su arte heróico me recuerdan la escena final de la novela Himno de Ayn Rand cuando escribe:

         A través de las tinieblas, a través de toda la vergüenza de los hombres, el espíritu del hombre permanecerá vivo sobre la tierra. Puede dormir, pero despertará. Puede tener cadenas, pero las romperá.

Y el hombre avanzará.

El Hombre, no los hombres.

 

 

*Las fotografías son de autoría de Juan Carlos Menéndez.
**El presente artículo se publicó originalmente en Lucidez Heterogénea el 1 de octubre de 2016.

Que la mano invisible dicte el veredicto

El presente artículo fue publicado el 30 de julio de 2016 en República.Gt.
13625383_263992370645082_956274167297078031_nUn monopolio artificial es una concesión otorgada por el gobierno a una entidad para que esta tenga el privilegio de ser la única en el mercado en ofertar un producto o servicio. La inmoralidad de los monopolios legales reside en que se le concede a un oferente el privilegio de no tener competencia pues esta ha sido anulada por la vía de la ley y la fuerza, limitando la acción voluntaria de cada individuo.

Sin competencia, quienes tienen un monopolio legal responden a una serie de incentivos que están alineados de tal forma que no deben trabajar por ofrecer un servicio de mejor calidad, a un precio competitivo que se logra al hacer los procesos productivos más eficientes.

Los monopolios legales son perversos, pero son aún peores cuando son públicos, pues ofrecen el bien o servicio sin arriesgar nada, utilizando dinero que ha sido tomado por vía de la fuerza. No hay evidencia empírica más adecuada para ejemplificar el fracaso de los monopolios que el que posee el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Basta con que leamos las noticias o que hablemos con un par de afiliados para que nos enteremos del servicio de pena que presta esta entidad.

La solución para que esta situación cambie no está en hacer constantes rotaciones en la junta directiva del IGSS, tampoco en aprobar reglamentos internos anticorrupción y mucho menos en sentarnos a esperar a que los trabajadores y empresarios -a los que les cuesta ganarse lo que tienen- sigan depositando en ese barrilito sin fondo el dinero para su seguro de asistencia médica y de jubilación.

La solución está en ponerle competencia al IGSS.

Si los empleadores y trabajadores van a ser forzados a pagar por su seguro de asistencia médica y de jubilación, por lo menos debe dárseles la legítima libertad de elegir con quien quieren contratarlo.

“Están destruyendo la conquista social de Arévalo” dirán algunos, “esto solo busca beneficiar a quienes prestan servicios de pensiones y de asistencia médica” reclamarán otros, y no estarán sino muy lejos de la verdad. A quienes busca beneficiar esta solución es a las personas productivas a las que el IGSS les cuesta demasiado y les ofrece muy poco pues además del precario servicio, la rentabilidad de las cotizaciones desembolsadas a lo largo de toda una vida laboral es lamentable, incrementando notablemente el costo de oportunidad que significa ser parte -por la fuerza- del sistema público de pensiones.

Los beneficios de esta desmonopolización serían cuantiosos. Por un lado, a la usanza del exitoso programa chileno de Administradoras de Fondos de Pensiones implementado por Jose Piñera, se le permitiría a cada trabajador escoger la entidad privada en la que capitalizarán sus ahorros así como su modalidad de pensión, teniendo como consecuencia un aumento en las tasas de ahorro de nuestro país.

Asimismo, la libre competencia elevaría el nivel de la asistencia médica pues quienes presten el servicio tendrán los incentivos para que este sea uno eficiente y de calidad debido a que el capital que está en riesgo sería el propio, y buscarán prestarlo a precios incluso hasta más accesibles que los que actualmente dispone deliberadamente el IGSS.

Atrevámonos a cuestionar el status quo pues si ese monopolio estatal legado por Juan José Arévalo es tan bueno, ¿por qué el miedo a las entidades privadas que también podrían administrar fondos de jubilación y de asistencia médica? Pongámosle competencia al IGSS, quitémosle de las manos a los políticos la seguridad de la jubilación de los trabajadores y dejemos que sea la “mano invisible” la que decida quién es el mejor.

La manifestación en retrospectiva

El presente artículo fue publicado en República.Gt el 16 de abril de 2016.

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En 9 días un año se cumple de la primera manifestación que se llevó a cabo a raíz de uno de los escándalos de corrupción más grandes en la historia de los gobiernos de Guatemala. La primera de muchas que fueron la representación de un verdadero despertar de los mandantes.

Es innegable, se produjeron cambios, por un lado, el otrora binomio presidencial dejó el cargo y actualmente cada uno de los involucrados en el caso “La Línea” enfrenta un proceso en su contra; por otro, el activismo cívico se incrementó y más ciudadanos ahora se interesan por lo que sucede en la palestra política.

Sin embargo, al momento, no se han dado los cambios radicales que se deberían haber dado para progresivamente ir inoculando el origen de la corrupción que permite la existencia de este sistema cleptocrático.

Creo que es momento para que retomemos la reflexión que hice hace exactamente una año cuando escribí que “el problema es el sistema perverso que han legitimado los guatemaltecos durante años. El régimen cleptocrático y corrupto que hoy impera en Guatemala, no se elimina únicamente destronando (y procesando) al binomio de turno”.

La cleptocracia que al día de hoy impera en el Estado guatemalteco no se debe a la casualidad de que los políticos de turno sean una agrupación de gorrones deshonestos que pueblan el sector público. Si así fuese, simplemente bastaría con cambiarlos por otros tal y como se hizo hace unos meses. El problema es resultado de un sistema de perniciosos incentivos.

En primer lugar, el Estado, disfruta de un monopolio absoluto de la fuerza, con un límite constitucional extremadamente débil, con el que discrecionalmente puede arrebatar la propiedad de los individuos.

Por otro lado, el Estado, no somete sus resultados a quienes hacen posible su existencia y sus gastos no se rigen por un criterio de rentabilidad sino uno político, en el que se encumbra el gasto desmesurado, las fuentes ilegales de financiamiento y los contratos nepotistas. En otras palabras, aquellos que dirigen el Estado, jamás asumen sus errores en términos personales de responsabilidad patrimonial.

Así mismo, el sistema actual, ha hecho del Estado una institución que permite el cambio del color de partido, manteniendo intactos los puestos de poder. De esta forma, sirve con lealtad a todo régimen con el fin de permitirle servirse de quienes tributan.

Estos incentivos están presentes en la organización política de Guatemala y nos hacen recordar este segmento que escribió Ayn Rand en su novela La Rebelión de Atlas, “cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

La cleptocracia en Guatemala es ya un vicio institucional. Indignados permanecemos todos y si no queremos seguir indignándonos cada cuatro años con el cambio de los regímenes, debemos empezar a cambiar lo que se deba cambiar. Reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos para permitir el voto uninominal por diputados es uno de tantos cambios que aunados a un fortalecimiento del Estado de Derecho (fortalecimiento de justicia y seguridad) irán eliminando los incentivos para que personas de ese tipo lleguen  a ocupar cargos de poder.

***Nota: Las manifestaciones del año pasado se realizaron por la unión espontánea de individuos provenientes de muchos sectores de la sociedad y no por la convocatoria de algunos grupos de poder que a la fecha lo que buscan no es el fortalecimiento del Estado de Derecho sino protagonismo y la continuidad y crecimiento de este sistema de incentivos perversos que día a día violenta los derechos individuales de todos.